Efraín Gonzales de Olarte: “Keiko Fujimori podría ser más populista que Ollanta Humala”

Lo habíamos buscado el 2001 para entrevistarlo para la revista Perú Económico, a pocos días de la segunda vuelta que disputarían Alejandro Toledo y Alan García. El tema era el mismo que el de hoy, y el mismo que se presentaría también luego en la segunda vuelta electoral del 2006. Por entonces, era nuestro actual Primer Mandatario el que generaba los mayores temores. Pero antes de su retorno al Perú, era Alejandro Toledo quien era visto con cierta desconfianza. Los promotores del “modelo” creyeron durante mucho tiempo que Alberto Fujimori era el único capaz de asegurar su continuidad, a pesar de que en su segundo mandato frenó todo el proceso de reformas y era conocido que jamás había estado convencido de ellas. “El amor es ciego”, dice el refrán. Alejandro Toledo terminó demostrando más convencimiento, y Alan García, ni qué decir.

Y entonces, el 2001, como hoy, estaba latente la pregunta: ¿Está el Perú camino a moverse nuevamente hacia el otro lado del péndulo?

Efraín Gonzales de Olarte, economista, investigador y docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, había publicado en 1991 Péndulo peruano, un libro que recorre los gobiernos del Perú desde el año 1950 para encontrar los factores estructurales comunes que explican por qué el modelo había cambiado drásticamente cada veinte años: en 1950, en 1970 y en 1990, años todos aproximados. Dos décadas después del último movimiento, con razón o sin razón, un candidato despierta esos temores. ¿Es posible que el Perú se mueva nuevamente hacia el otro lado?

Péndulo peruano detecta tres variables principales como las impulsoras del cambio: crisis económica, crisis institucional y fragmentación social. Lo único de lo que podemos estar seguros es que hoy el Perú no padece la primera.

Sí, algunos indicadores han mejorado, pero otros no. El Banco Mundial acaba de emitir un informe en el que afirma que tras diez años de un notable crecimiento, la desigualdad de ingresos entre trabajadores apenas si ha mejorado, y está muy lejos de resolverse. A pesar de ello, creo que la fragmentación es más de carácter político que social. Las entidades políticas son las que te ayudan a organizar la sociedad. Su fragmentación tiene que ver con la crisis institucional, que es lo que no se ha encarado, aunque también con la fragmentación social. No hay un partido que represente a la clase media. El APRA no lo es, e incluso los partidos de izquierda están mimetizados tras un ex militar. Es bien importante que cuando se defienden intereses [por ejemplo, sobre las políticas económicas], las distintas capas de la sociedad tengan un “abogado”, un sindicato, un partido que los defienda, [que] enfrente al gobierno y empuje las cosas. Pero en un escenario de fragmentación, cualquier gobierno puede hacer cualquier cosa.

¿Condición suficiente para que el péndulo se mueva de nuevo?

No. Creo que en las circunstancias actuales es menos probable un movimiento del péndulo. Ahora tenemos un boom de crecimiento y un Estado con dinero, aunque la insatisfacción por la mala distribución genera supuestamente un escenario propicio para el cambio. Sin embargo, una desaceleración de la economía mundial puede generar un escenario de crisis externa y condiciones para ajustes drásticos en las políticas económicas.

Y hay ingredientes adicionales. Como un hartazgo frente a la corrupción, que la población considera entre los principales problemas del país.

Genera una desconfianza tremenda, sobre todo en los candidatos que ya han pasado por el gobierno. Esta administración no ha hecho nada para enfrentar este problema; todo lo contrario, se ha esforzado por disimularlo. Y a este problema se suma el de la inseguridad, otra de las preocupaciones principales que expresa hoy la población. En todas partes del mundo aumenta la inseguridad cuando la economía empieza a crecer. ¿Por qué? Por las diferencias. La inseguridad y la corrupción son dos elementos creados o fortalecidos, digamos, en los últimos veinte años. Entonces, generan condiciones no tan objetivas o medibles, como sí lo son las crisis, la inflación, la pobreza, para que haya un baldazo pendular. La sensación es que el Estado y la clase política no están funcionando.

El voto por Humala es un voto de protesta: “Ya que los otros no han hecho nada por estos problemas, quizás este hace algo”.

Así es, es una cuestión de percepciones. El asunto es qué factores van a pesar más. Tuvimos por lo menos tres candidatos que proponían lo mismo, que si se hubieran juntado, si hubiesen cooperado, podrían haber obtenido 40% de los votos; pero cada uno quiso [creer] o creyó que ganaría solo. Esa es la prueba de que hay una fragmentación política, que la gente percibe y que le molesta. La desigualdad y la crisis institucional son las que, en teoría, están empujando el carro a que haya la posibilidad de un cambio brusco.

Y entonces, ¿por qué crees que el péndulo no se va a mover? ¿O que no se va a mover tanto?

Creo que para tener el panorama completo hay que ver lo que pase en el Congreso, asumiendo que no haya exabruptos. Claro, este es para algunos el escenario final, y a eso quiero llegar, pero asumamos que no se patea el tablero. Se respetan, digamos, las normas democráticas y se instala el gobierno menos deseado por la mayoría, pues tenemos que votar por el menos pésimo, ya no por el menos malo. En ese escenario, el presidente tiene que hacer alianzas. Lo primero que pide son cien días de “luna de miel”, pero para eso necesitas que el Congreso te autorice decretos leyes, medidas que el Ejecutivo propone sin gran oposición del Legislativo. Para eso necesitas un primer acuerdo, y ese acuerdo necesitas negociarlo. Esa negociación va a llevar al gobierno a hacer concesiones. Y las concesiones pueden venir antes, de pronto de un gabinete multipartidario, y eso puede reducir la presión. Tienes que tratar de gobernar el país, y para eso se necesita de coaliciones. Pero está claro que se si patea el tablero, estaremos frente a un movimiento del péndulo, pues este siempre [se ha dado] [...] en condiciones no democráticas. Por ello, si defendemos la democracia y sus instituciones, estaremos impidiendo que el péndulo se mueva.

Asumamos que se dan esas coaliciones…

Entonces lo que se va a dar en primera instancia son probablemente dos o tres medidas para darle credibilidad a un eventual gobierno de Humala: regalías mineras, negociación de Camisea, salario mínimo y demandas sociales, etc. Pero, para evitar una fuga de capitales y de potenciales inversiones o inversionistas, también tendrá que dar señales amistosas al mercado. Él mismo va a tener que demostrar en los primeros meses que lo que dijo, corrigiéndose de su plan de gobierno inicial, era verdad. Necesita credibilidad para tener legitimidad. No va a poder hacer mucho más, pues cuando reciba el gobierno, el presupuesto estará ya encaminado. Habrá que ver cómo se reformula el presupuesto para el siguiente año. Otro momento clave será la CADE, pues ahí Humala tendría que hacer, o reforzar, las paces con el sector privado, porque mi hipótesis es que él no quiere ser Chávez, él quiere ser Lula. Quiere demostrar que no va a ser un gobierno de extrema izquierda sino de centro-izquierda. Además, esa es la razón por la cual le ha quitado votos a Toledo, porque ha comenzado a dar la sensación de que está en la centro-izquierda. Ahora bien, si el contexto internacional se pone muy turbulento, el efecto de la inflación puede ser malo y generar inestabilidad; la inflación es una variable económica con un contenido político muy alto.

Cuando se veía que Lula podía ganar la presidencia, despertó el mismo nivel de temores que Humala. Recién ahora se lo mira sin miedo.

Lula es un político, Humala no lo es. Y la preocupación principal son las diferencias entre ambos. Lula viene de la clase trabajadora y es muy “canchero” en lo social. Pero Humala no. Él es un militar que quiere ser demócrata, pero es un militar que nunca ha negociado nada, porque a un militar no le enseñan a negociar. Además, otra cosa que me preocupa es el referente institucional, porque uno se pregunta: ¿cuál es el referente institucional de PPK?, pues el sistema financiero; de Toledo, se podría decir que el lado académico; pero ¿cuál es la pertenencia institucional de Humala? Las Fuerzas Armadas.

Y eso es lo que más preocupa. Porque asumamos que su discurso es sincero. ¿Qué pasa si las cosas no le van bien, como con el tema de la inflación, o si la derecha es una oposición muy radical? En Chile, cuando ganó la Concertación, la derecha y el sector privado se asustaron, el país se polarizó. Hubo un período de negociación hasta que al final se llegó a un pacto fiscal que es hoy referente en los estudios internacionales. ¿Qué pasa si en el Perú no conseguimos ese pacto?

Ese es el punto que preocupa, porque Humala es finalmente un militar. Recuerdo un libro llamado Los economistas de Pinochet, en el cual, entre otras anécdotas, se cuenta cómo las decisiones económicas finales las tomaba él con su gabinete y tres militares de confianza. Te acordarás de cuando el sistema financiero chileno pidió el rescate de los bancos. Pinochet dijo que no y los asesores economistas insistían en que sí debía hacerse. Cuando consultó a su círculo íntimo militar, le dijeron: “No se rescata”, y ahí murieron un par de bancos y se tuvo que rehacer el sistema. Entonces, ¿cuáles son las referencias de Humala? No lo sabemos.

¿Qué pasa si los empresarios se ponen duros?

Los empresarios no se van a poner duros, porque tienen muchos intereses que perder. [E incluso si] [...] se pusieran recios, la economía está en uno de los mejores momentos de la historia económica del Perú. Humala tendría campo para manejarse, solo necesita tener un baño de aceptación, un período de transición en el cual se convierta en el “Lula peruano”, y [quizás] [...]hace una buena política. Ahora, en la cuestión social sí se va a encontrar con un problema serio, porque el Estado es muy débil. Alan García pudo haber reducido mucho más la pobreza, sobre todo extrema, si el Estado funcionase. Pero lo que hizo fue espantar a los mejores cuadros del Estado, y un Estado sin funcionarios de buena calidad no funciona por más que tengas un millón de empleados y plata para gastar. Si bajas los sueldos a esos funcionarios, no solamente incitas la desmoralización, sino que incitas a la corrupción, que es el enemigo principal de un Estado como el peruano. La política social se tiene que hacer con un Estado que funcione, y ese es el gran desafío de cualquier candidato que gobierne. Necesitamos que el Estado empiece a funcionar inmediatamente. Se necesitan medidas rápidas para que, por ejemplo, los recursos del canon se inviertan, porque son recursos que han podido llevar más desarrollo a varias regiones. El problema es que si tú quieres ser estatista tienes que tener un Estado que funcione, y en los planes de gobierno no he visto nada de cómo resolver el problema del Estado. Incentivos, castigos, reorganizaciones o presupuestos por resultados, etc.

Al inicio mencionabas que una de las condiciones que presionan para un movimiento del péndulo es la desigualdad. ¿Qué cosa implica reducir las brechas tan marcadas que existen?

Este es un tema de fondo. Hay dos áreas en las que hay que trabajar para disminuir la desigualdad, y no son áreas que tengan que ver con las políticas sociales. La primera tiene que ver con las políticas sectoriales; es decir, que el Estado tenga una política de promoción de la inversión muy asociada con el sector privado en sectores que generan mucho empleo, y que sus encadenamientos generen una segunda etapa de generación de puestos de trabajo. La solución a largo plazo de la pobreza es que si un presidente entra con el 45% de asalariados sobre el total de la fuerza laboral, cuando se vaya debería dejarlo en 60%. Si tú llegas a tener el 60% de la población asalariada, el problema de la desigualad comienza a retroceder. ¿Por qué? Porque para que haya ese 15% más de empleados necesitas más inversión, necesitas además cierta calidad de la inversión pública, y ahí vienen entonces los planes sectoriales, para los campesinos, para los pequeños empresarios urbanos, para que se integren de una manera progresiva a los mercados de bienes, de trabajo y capital en aquellos sectores como la agroindustria, las industrias que utilizan insumos nacionales y los servicios vinculados al turismo.

Hoy el Perú crece, crece el empleo, pero la desigualdad se sostiene.

Se sostiene porque abajo no se crece a la misma velocidad que arriba. Mira la situación del campo en el Cusco. Las zonas más urbanas están avanzando, los pueblitos del Valle Sagrado han avanzado, pero caminas a 10 kilómetros y esas comunidades campesinas están igual que hace treinta años. Creo que lo que hay que hacer es despoblar el campo por absorción de mano de obra de las ciudades, y para eso hay que crear más inversión en industrias, servicios, turismo, etc.; pero para eso tiene que existir la idea de que ese es el camino. En el campo no hay futuro sobre todo para los campesinos más pobres, dadas las malas tierras y tecnología que tienen. Las condiciones están dadas hoy para hacerlo. El tipo de cambio atrasado, que es un problema para muchos sectores de baja productividad, es una bendición para los que quieren invertir, porque el capital es el factor efectivamente más barato. Entonces puedes traer maquinaria, puedes traer tecnología con menor costo que hace años. Esto es una oportunidad que hay que aprovechar. Así empiezas a generar un aumento de la productividad: muchos de esos sectores se van a volver exportadores de productos con valor agregado; y una vez que tienes eso, se empieza a conformar un círculo virtuoso, porque empiezas a exportar con alta productividad, lo cual te permite pagar mejores salarios; y los salarios te permiten generar una mayor demanda interna: el círculo virtuoso se completa. Las políticas sectoriales son bien importantes, porque además las tienen que manejar los gobiernos regionales. Los empresarios están en las regiones; en ese espacio, el Gobierno central solo define la política de inversión de largo plazo.

La idea de escoger sectores causa miedo en algunos grupos con dogmas muy marcados.

El Estado no tiene que funcionar de manera autónoma, tiene que funcionar en asociación con el sector privado. El Estado y el sector privado tienen que amistarse con intereses mutuos. Necesitamos una vía de cooperación.

La ausencia de estos enfoques para la política social y sectorial puede explicar el voto rural o urbano-marginal por Humala. ¿Cómo explicar el voto más urbano o de clase media, que también tiene?

Me parece que ahí se manifiesta otro voto de desigualdad, de queja, de voz de protesta. Y yo creo que eso pasa porque los candidatos que se presentaron tienen antecedentes de corrupción, de promesas nada nuevas, y lo que Humala propone es un cambio. Se ha diferenciado. Como dicen los “marketeros”, es un producto diferenciado.

El miedo mayor es que Humala sea Chávez. ¿Has tenido oportunidad de ver en qué condiciones Chávez asumió el gobierno por primera vez?

Chávez entró en un momento de crisis, de desánimo. Una crisis económica y política, de falta de credibilidad del sistema. Con Carlos Andrés Pérez se cayó la credibilidad en los dos grandes partidos políticos en Venezuela. Había crisis política y corrupción.

Lo que hay es una fragmentación política y desigualdad social.

En el Perú no hay una crisis económica, hay una crisis política medio asolapada para las mayorías.

Y hay un gran problema con la sensación de corrupción.

Ese es el tema. Pero ese es un tema que afecta las elecciones y la eficacia del gobierno, mas no afecta la gobernabilidad. Los péndulos siempre se han dado en etapas críticas. Y ahora no estamos en una de esas.

Bolivia y Correa en Ecuador también pasaron por ese momento.

Claro. Bolivia, durante doce años, tuvo “el equilibrio del fondo del hueco”. La economía boliviana era muy estable pero no lograba crecer, no lograba salir. Hicieron todo lo posible para mejorar. Ellos han hecho la descentralización más radical de América Latina: distribuyeron los recursos a la gente de manera casi directa, generaron la Ley de Participación Popular. Pero ahí nomás quedó. El problema de Bolivia es la falta crecimiento. Con Evo, ha empezado a crecer un poco, pero el problema es que su crecimiento se ha debido siempre a dos productos (gas y estaño), y ahora están esperanzados en el cadmio. Correa, con una economía petrolera y otros sectores exportadores, heredó una economía formalmente dolarizada, que ha pasado a depender del precio internacional del petróleo, pero el desafío sigue siendo cómo reducir la pobreza.

¿Cuánto se ha avanzado en el Perú en el tema de la descentralización productiva?

En el Perú, curiosamente, las cosas se resuelven por sí solas. Y se ha avanzado en parte con el empuje del sector privado, gracias a la estabilidad de la economía. Ahí tienes a Ica y toda la costa norte como centros de crecimiento. El sur está comenzando a resucitar. El problema de regiones como el Cusco es que son muy dependientes de una actividad, en este caso del turismo. Todo lo que es zona turística está bien, pero el resto está como hace cuarenta años, hay un problema de cómo integrarlos. La desconcentración económica sí se está dando, pero no se debe a la descentralización estatal, porque todavía el Estado no ha logrado ser eficaz. Todos los gobiernos regionales están aprendiendo a gestionar, los gobiernos locales incluso están aprendiendo a gastar. Yo creo que en unos cuatro o cinco años las propias regiones van a ser factores de descentralización económica. El Perú va a ser próspero cuando se desconcentre económicamente. Los centros comerciales son un reflejo de que ha habido un avance y de que habrá un avance, porque generan dinámica económica, generan expectativas. Esto podría estar en juego si el próximo gobierno, cualquiera que sea, se vuelve autoritario y tiene la tentación de centralizar todo, como en la época de Fujimori.

Entonces, ¿cuáles son los factores que llevarían a que no se mueva el péndulo?

El crecimiento. Yo diría que incluso la propia fragmentación política obliga a negociar y reduce las posibilidades del péndulo, aunque no hay que descartar un gobierno con minoría en el Congreso que en algunos meses sienta la tentación de hacer lo mismo que Fujimori: cerrar el Congreso. La fragmentación puede ser también un factor favorable para que no se mueva o se mueva poco. Pero los efectos en contra son, en orden: corrupción, desigualdad e inseguridad.

Pero ¿entonces se moverá de todas maneras, aunque sea un poco?

Tiene que moverse en función de los resultados electorales y de las alianzas políticas antes de la segunda vuelta.

Waldo Mendoza ha escrito una columna en la que demuestra cómo en todos los gobiernos anteriores lo que ha determinado la política económica es quién es designado como ministro de Economía y quiénes están en el gabinete. Afirma que eso es más importante que el plan de gobierno para predecir qué pasará.

Es cierto. Y eso es consecuencia de la fragmentación política. Porque con un partido ya sabes de antemano quiénes pueden integrar un gabinete. Es claro que necesitamos saber quiénes serían los principales funcionarios de cualquiera que gane las elecciones, en las actuales circunstancias.

¿Keiko Fujimori podría ser una presidenta populista?

Claro, y aun más que Humala, porque sus bases son las bases de su papá. Y su papá era un populista. El fujimorismo se basó en tener contentos a los empresarios e inversionistas a la vez que repartía buzos, y construía escuelas y postas médicas para los pobres, en lugar de promover el empleo para ellos.

El empresariado ve con buenos ojos la mezcla de neoliberalismo con populismo, parece que considerasen que en el largo plazo es beneficioso.

Ese escenario funcionó con Fujimori porque era una dictadura: políticas macro para los ricos, y lo que genere esa política macro de desigualdad, lo compenso con política social, y yo mismo me encargo de esas políticas. Reparto ollas cuando hay huaico, su colchón cuando haya heladas. Fujimori hacía eso; entonces descubrió el secreto de la gobernabilidad del país, porque a todos los tenía contentos. Y es por eso que aún lo recuerdan. En estos populismos no se respeta la dignidad de los pobres.

¿Qué riesgos ves en un eventual gobierno de Keiko Fujimori?

Yo creo que los que quieren votar por ella se están olvidando de principios morales y éticos que hacen una sociedad civilizada y próspera en el largo plazo. Los que digan que Keiko es el mal menor frente a Humala, es porque lo que hizo [Alberto] Fujimori los benefició y están esperando nuevos beneficios. Desconocer que lo que hizo Fujimori no estuvo bien, que traicionó a sus votantes y barrió con la democracia y los partidos políticos, la corrupción y violación de derechos humanos, es como aceptar que se puede hacer negocios sin preocuparse por la forma como se hacen, y esto no es ético. Eso, en el largo plazo, revierte contra ellos. Además, ¿quiénes serían los ministros en el caso de Keiko? ¿Quién gobernaría? Fujimori es el reflejo de la crisis ética y moral que hemos heredado de su gobierno, y hoy estamos divididos entre [aquellos a quienes] [...] nos importa la ética y [aquellos a quienes] [...] no les importa. Esa es la diferencia entre un país civilizado y un país decadente.

¿Cómo ves el escenario Humala – Fujimori?

Humala tiene el beneficio de la duda. En cambio, en el otro caso ya sabemos lo que va a pasar. Keiko es articulada pero la camiseta le va a quedar muy grande; entonces le va a pedir auxilio a las personas que ya conocemos, y sabemos cómo funcionan esas personas. Con ella también existe la posibilidad de que tengamos un gobierno duro.

Entonces no hay salida: por un lado, las posibilidades del retorno del péndulo y por el otro, el retorno de Fujimori.

Creo que sí hay salida, y esta va por impulsar un gobierno con concertación previa de algunos puntos que deberían constituir las vigas maestras por respetar, por cualquiera que sea elegido. Me refiero a: respeto a la democracia y sus instituciones, a la propiedad privada establecida legítimamente, a los derechos humanos, a la descentralización, a la inversión privada, respeto al Estado de derecho, en lo esencial. Pero se necesita un ingrediente adicional, dada la fragmentación y crisis de las representaciones políticas; un ente fiscalizador de las acciones del gobierno que represente a la sociedad civil, que podría ser el Acuerdo Nacional reforzado con otras instituciones y personalidades, y con capacidad vinculante. Si esto se lograra, creo que habría razones para ser optimista, y que el péndulo no se mueva y el pasado no regrese.

Fuente: Poder Peru

Paul McCartney en Lima

Felicitaciones a Elena Palacin, quien ya alcanzo situarse entre los 5 primeros. La perseverancia lleva al éxito! No dejemos de apoyar a estar iqueña, concursante de El Comercio, voten aqui:

http://elcomercio.pe/paulmccartneyenlima/2011/04/26/yesterday-por-gonzalo-palacin/

Tras una auditoría no se encontraron irregularidades con los votos. La votación es en la web del concurso, por lo tanto la cantidad de vistas en YouTube no tiene relación directa con la cantidad de votos. Que algunos tengan tantos votos en poco tiempo se explica por la cantidad de visitas a la página: 9 mil el 1er día

Camino al Parlamento Andino

 

Levante la mano el que se había olvidado por completo que en estas elecciones no solamente votamos por nuestro siguiente presidente y nuestros siguientes congresistas, sino también por nuestros representantes al Parlamento Andino. Y luego de darle una revisión veloz a la lista de candidatos, pareciera que los mismos partidos también se habían olvidado de ese detalle hasta el último momento. Por lo pronto, como nos hace notar la columna de José Alejandro Godoy en Diario 16, lo que podemos decir es que según una encuesta realizada por Imasen a finales de enero, el 74.7% de nosotros no sabía lo que era el Parlamento Andino.

En esta ocasión elegiremos cinco representantes para este cargo que no es de índole ejecutiva, sino más bien diplomática. Su función en la práctica es apenas sugerir proyectos de normas que busquen integrar a los países de la Comunidad Andina, la cual de por sí no se encuentra en el mejor de sus momentos. El que esté conformada por cuatro países, de los cuales dos tienen una clara intención de integrarse cada vez más comercialmente al mundo, uno tiene la intención diametralmente opuesta y el cuarto es una incógnita respecto de sus intenciones económicas de largo plazo, hace que el Parlamento Andino necesite personalidades con capacidad de negociación y de convocatoria. En este enlace se puede ver los objetivos que tiene el Parlamento Andino.

Por esto llama la atención que las listas presentadas por los partidos estén conformadas por, aceptémoslo, personajes que no parecieran tener la experiencia necesaria para hacer esta función. Una breve revisión de las listas de los seis partidos más relevantes constata lo que en su momento opinaron varios analistas: Que la candidatura al Parlamento Andino fue ofrecida más bien como un premio consuelo a aquellos que no pudieron postular al Congreso Nacional.

Gracias a la información provista en la página web del Jurado Nacional de Elecciones podemos observar que en toda la lista de Alianza por el Gran Cambio hay apenas un candidato con experiencia diplomática, Carlos de Rivero Bustamante, el cual ni siquiera es un diplomático de carrera, sino que trabajó en la sección de información y cultura de la Embajada del Perú – Alemania desde 1967 a 1975. Por su lado, la lista de Perú Posible tiene entre sus candidatos a Carlos Urrutia, quien fuera embajador del Perú en Venezuela del 2002 al 2006. El Partido Aprista Peruano no tiene ni un solo candidato con experiencia diplomática en su lista, pero sí tiene a Wendy Barreto, que ha trabajado en el gobierno regional de Piura y tiene un posgrado en negocios internacionales, que vendría a ser el otro gran tema que la Comunidad Andina debería atender más. La lista de Gana Perú tiene por lo menos un candidato, Alberto Adrianzén, que fue veedor internacional por la CAN en Ecuador. Eso es todo.

Quizás la lista de Fuerza 2011 sea la que más en serio se  tomó este asunto. Tiene a Rafael Rey Rey, quien ya ha sido representante del Perú en el Parlamento Andino. Y, claro, fue embajador por tres meses si es que eso cuenta. Incluye además a Jorge Luis Silva, quien es agente de aduana titulado en la Escuela Nacional de Aduanas y que algo podrá aportar acerca de cómo eliminar trabas administrativas al comercio entre los cuatro países. También incluye a Manuel Ruiz Huidobro, que ha trabajado en el Ministerio de la Producción, ha sido asesor del Ministerio de Comercio para temas del TLC con Estados Unidos y tiene un curso de especialización de Adex en comercio exterior. Por último, hay que mencionar que irónicamente esta lista incluye a José Santos González Chocano, un oficial retirado de la Marina y que es especialista en submarinos. Cómo será recibido por Bolivia si es elegido parlamentario andino, sólo nos quedaría especular.

Solidaridad Nacional no tiene un solo candidato con experiencia diplomática o comercial sobresaliente.

Finalmente, yo sé lo que el lector interesado y capturado está pensando en este momento: ¿Quiénes han sido nuestros representantes en el Parlamento Andino? Son cinco y no voy a decir quiénes son. Primero haga memoria y trate de recordarlos. Luego ingrese a este enlace y descúbralo por su cuenta. Y después cuestiónese cómo es que, si algunos de ellos han tenido una vida política partidaria tan activa en Lima, habrían podido cumplir la función encomendada en ellos por la Comunidad Andina.

Dos mundos, muchas posibilidades

Del 12 al 16 de febrero se realizará en Lima el III Foro ASPA, que congregará a mandatarios y empresarios de 22 países árabes y 12 sudamericanos. PODER Enterprise les ofrece una aproximación a ese mundo que no está constituido solo por las túnicas, los shawarma o el Islam sino que, además, camina a ser uno de los ejes geopolíticos del planeta.

Es un mundo que no conocemos o que conocemos poco”, dice un funcionario del Mincetur (Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Turismo) cuando le comento mi ocurrencia de hacer un reportaje sobre la próxima cumbre árabe-sudamericana que se realizará en Lima a partir del 12 de febrero. Como ocurre en Occidente desde el siglo XVIII, el mundo árabe suena entre nosotros como algo lejano o exótico, poblado de túnicas y rodeado de un halo de misterio oriental. Para algunos despistados, incluso es peligroso.

Curioso que eso ocurra mientras la Lima antigua está aún poblada de balcones de origen morisco (1) y mientras el castellano alberga más de 4.000 palabras provenientes del árabe, como alférez, aceituna, almacén, almohada, arroz, alcoba, alfalfa, azotea… También si se tiene en cuenta que nuestro suculento chupe de camarones sería un pariente lejano del tharid —un caldo preparado con carne hervida, leche y verduras— y que nuestra última medalla olímpica la ganó un descendiente de árabes en Barcelona 1992: el tirador Juan Ghia.

Más allá de lo exótico

La globalización sugiere abrirse, insertarse, estrechar relaciones. Con todo el mundo. Eso es lo que pareció percibir el ahora ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva cuando en el 2003, durante una reunión de ministros de la Liga Árabe, en El Cairo, puso sobre la mesa una más de sus propuestas geopolíticas: realizar las cumbres ASPA (América del Sur – Países Árabes).

Posteriormente, viajó por Siria, Líbano, Egipto, Libia, los EAU (Emiratos Árabes Unidos), promovió reuniones diversas y, por fin, los días 10 y 11 de mayo de 2005, convocó al I Foro ASPA en Brasilia. El propósito fue fomentar la cooperación científica, técnica y cultural entre ambas regiones, así como incrementar las inversiones y el intercambio comercial. La segunda Cumbre se realizó en marzo del 2009 en Doha, la capital de Qatar, donde el plato de fondo del menú fue la crisis financiera internacional.

La de Lima es la III reunión y va en esa ruta. “Nuestro país pretende insertarse en el proceso de globalización y por eso procuramos afianzar nuestras relaciones con esta y otras partes del mundo”, dice el embajador José Beraún, director general de África y Medio Oriente de la Cancillería peruana. La idea del entonces mandatario brasileño entroncó bien con la dinámica de la política exterior peruana desde hace más de un quinquenio, centrada en abrir mercados y posicionarse cada vez más en el mundo.

Este año, nuestro país abrirá embajadas en Qatar, Kuwait y Arabia Saudita, además de un consulado en Dubái, el principal emirato de los EAU. Pero es Brasil el país que más ha hecho realidad este acercamiento. En el 2005, exportaba a los países árabes US$ 4.280,98 millones; en el 2010, la cifra había subido a US$ 10.069,51 millones. El intercambio comercial, según dijo Celso Amorim, ex canciller brasileño, en la cumbre de Doha el 2009, pasó de US$ 8.000 millones a US$ 20.000 millones.

Brasil también es el único país sudamericano que figura entre los principales proveedores de la Liga Árabe, aunque no en un puesto estelar. Los más grandes vendedores a ese colectivo de países —donde los del Golfo tienen un presupuesto rollizo— son China (11%) y Estados Unidos (9%). También Francia, Alemania e Italia. El otro país sudamericano que comercia de manera importante con dicha región es Argentina. En el 2009 le exportó productos por US$ 3.070 millones. En 1987 esa suma era de apenas US$ 97 millones.

¿Qué va de la tropical Sudamérica a las áridas zonas del Magreb y el Máshreq? Por ejemplo, alimentos. Debido a sus ecosistemas desérticos, los árabes demandan frutas, vegetales. En el 2009, Brasil exportó a esta zona 26.000 toneladas de naranjas (Arabia Saudita es su tercer importador principal de cítricos). Otros alimentos exportables son la carne de bovino deshuesada, azúcar de caña, maíz, soya, manzanas, frijoles, leche en polvo o evaporada. También los minerales, los plásticos, la madera, las salsas.

Una curiosidad político-monetaria, propuesta por el incontrastable “Comandante” Hugo Chávez, fue la creación de la “petromoneda” como divisa alternativa al dólar. Aunque la idea es algo tropical y poco viable, tiene su asidero en otro de los nexos que guarda la región árabe con Sudamérica: la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo). De los 14 miembros de este frente petrolero, 8 están en la Liga Árabe o Unasur: Arabia Saudita, Kuwait, Libia, Qatar, EAU, Iraq, Ecuador y Venezuela (2).

Lo que nos toca

¿Cómo se puede enganchar el Perú con esta zona cuyas despensas de petróleo y de dólares, sobre todo en el Golfo, son grandes? “Hay que alentar a nuestros empresarios para que comiencen a explorar este mundo”, dice Mario Ocharán, gerente de Inteligencia de Mercados de PromPerú, mientras me recuerda que 60% de nuestras exportaciones van a Europa y Estados Unidos, el resto rumbo a Asia y América Latina, y muy poco hacia la zona árabe, que, sin embargo, tiene mucho potencial. Y dinero.

Si bien nuestras ventas hacia esos países están en un nivel mucho menor que los de Brasil y Argentina, aunque superior al de Ecuador (somos el exportador número 86 hacia dicha región, mientras Ecuador es el número 91), hay una tendencia a la subida. Tan solo entre enero y octubre del 2010, el crecimiento de estas fue de 74%, hasta llegar a la cifra de US$ 84,2 millones. El 69,4% de estas exportaciones correspondió a productos tradicionales, como minerales y harina de pescado. El resto, 30,6%, fueron productos no tradicionales.

Ocharán apunta que se trata, sobre todo en el Golfo, de economías “con un PBI bastante alto”, lo que sirve para hacer la siguiente observación: los países a los que más exportamos son Argelia (US$ 38,3 millones) y Marruecos (poco más de US$ 20 millones), con los que tenemos relaciones diplomáticas con embajadas. Solo en tercer lugar vienen Arabia Saudita y los EAU, por lo que parece haber ahí una cancha grande para entrar a jugar, para hacerles ofertas que difícilmente podrán rechazar.

El país de La Meca, por ejemplo, es un gran comprador de frijol castilla, lo mismo que los EAU. Esta legumbre, tan frecuente acá, es uno de nuestros productos estrella allá. También lo compran Argelia y Kuwait, debido a que es muy usado en las comidas. Los productos alimenticios, en general, como ocurre en toda Sudamérica, podrían ser uno de nuestros fuertes. Desde la leche evaporada (comprada por Arabia Saudita, los EAU, Libia) hasta la pota congelada (demandada por Egipto) y el maíz (comprado por Siria).

Asimismo, los pallares (los compran los EAU), las paltas, las anchoas frescas, el calamar y la harina de maca (estos últimos productos comprados por Marruecos).

A propósito de comida, Ocharán piensa que incluso la gastronomía peruana podría posicionarse allá. Que no es fantasioso pensar que la gesta de Gastón Acurio llegue, digamos, a Dubái, el centro financiero del Golfo. Como ya precisamos líneas arriba, hay un cierto parentesco histórico entre la culinaria árabe y la peruana, ambas muy sumergidas en las especies.

“Nuestros agroexportadores, de otra parte —añade el especialista de PromPerú—, podrían ganar mucho en esos mercados”. Productos como los espárragos tendrían allá grandes posibilidades. Con todo, los problemas de transporte tendrían que ser encarados, ya que no existen ni vuelos ni embarques directos a la zona, algo que, con el tiempo, tendría que irse abriendo. Y un asunto importante, para la exportación de alimentos, pero también de cosméticos y medicamentos, es la certificación “halal” (véase el recuadro “Mitos y ritos”).

Equivalente a lo casher (o kósher) en el mundo judío, determina qué productos es permitido consumir de acuerdo con lo dispuesto por el Corán (el Islam es la religión mayoritaria en la zona). El tema, sin embargo, se soluciona con la previsión y con la intervención de certificadoras que existen justamente para eso. Se puede vender, por ejemplo, carne de bovino —Brasil ya lo hace— o de pollo, siempre que pase por esta certificación. Eso sí: nada de carne de cerdo, de alcohol ni de ranas (son proscritos por la fe islámica).

Otros rubros potenciales para el Perú son los productos hechos a base de minerales, como discos o laminados de zinc (exportados ya a Marruecos y Egipto), espejos de vidrio (comprados por los EAU), manufacturas de plástico y artesanías. Y también los textiles, donde cabe destacar al grupo Inka, creador de la marca Kuna, de ropa hecha con fibra de camélidos sudamericanos (alpaca, vicuña), que tiene prendas para las distintas estaciones y que ya cuenta con una tienda nada menos que en la suntuosa Dubái, ubicada en Souk Madinat Jumeirah (tienda 115). Ahí también parece haber un mercado apetecible.

Una línea adicional en la que podría haber potencial es el turismo. Dado el gran poder adquisitivo de algunos países árabes —los petroleros especialmente—, podría captarse flujos a destinos como Machu Picchu o la Amazonía (un ecosistema exótico para ellos), siempre y cuando se tenga en cuenta también lo halal (que también certifica hoteles). Pero otra forma, según Ocharán, sería el “turismo de negocios”. “Para ello —dice— se necesitaría un gran centro de convenciones”, algo que todavía no existe en nuestro país.

Inversiones y fondos

Conviene ahora explorar las potenciales inversiones, con ojo cauteloso y avizor. Las inversiones árabes en el Perú son de US$1.000 millones, la mayoría cubiertos por Dubai Ports World (DPW), que opera el Muelle Sur del Callao, y la argelina Sonatrach (Societé Nationale pour la Recherche, la Production, le Transport, la Transformation et la Commercialisation des Hydrocarbures). Esta última tiene una participación de 10% en el Consorcio Camisea y de 21% en Transportadora de Gas del Perú (TGP).

La inversión total de Sonatrach es de US$ 300 millones, en tanto que la de DPW es de US$ 700 y está asociada con la peruana Uniport. Tiene una concesión por 30 años y también opera en Venezuela, Argentina y República Dominicana (está en 50 países). Recientemente trató de obtener la concesión del Muelle Norte del Callao, pero el Decreto Supremo 033-2010 del MTC (Ministerio de Transportes y Comunicaciones) dispuso, en julio pasado, que una misma empresa no podía tener otro terminal en el mismo puerto (3).

A quienes han objetado esta norma, hay que contarles lo siguiente. Hasta el 2006, DPW controlaba, a través de P&O Ports North America, los puertos de Nueva York, Filadelfia, Baltimore, Miami, Tampa y Nueva Orleans. Las críticas, en el Capitolio mismo, hicieron que, finalmente, la empresa vendiera el 100% de sus acciones a AIG Global Investment Group. Se temía que DPW fuera la puerta de entrada del “terrorismo islamista” (parte de la paranoia estadounidense), pero también que controlara un sector estratégico.

Buena parte de las inversiones árabes, sobre todo las de los ricos emiratos del Golfo, se plasman a través de los FGP (Fondos Gubernamentales de Petróleo, provenientes de las ganancias obtenidas por la comercialización de este hidrocarburo). Los FGP de Abu Dabi, por ejemplo (parte de los EAU), tienen una participación en el Citigroup; y los de Kuwait, en Merrill Lynch. La abundancia de dinero induce a una presencia abultada en las finanzas internacionales, algo que también provoca desconfianzas geopolíticas.

El profesor Mariano Marzo, de la Universidad de Barcelona, sostiene que ese tipo de inversiones “podrían depender más de intereses estratégicos y políticos que de los puramente comerciales”. Lo ocurrido con los puertos de Estados Unidos trasunta esa preocupación. A pesar de que desde el punto de vista geoestratégico somos modestos, hay que tomar previsiones. El “poder del Golfo”, como señala Marzo, es algo que va creciendo en el mundo y con lo que hay que negociar de manera activa y vigilante.

Fuentes de la Cancillería informan que a los empresarios árabes ya se les ha ofrecido —y la Cumbre ASPA en Lima permitirá reiterarlo— los doce proyectos en cartera que tiene Pro Inversión. Entre ellos, el gasoducto de Trujillo, los proyectos turísticos de la Isla San Lorenzo y la playa Lobitos, y los terminales portuarios San Juan de Marcona y General San Martín. Los rubros inmobiliarios y de turismo podrían interesarles, pues el propio sultán Ahmed bin Sulayen, presidente de DPW, ha mostrado interés en ellos.

Según Alfonso García Miró, presidente de la Sociedad de Comercio Exterior del Perú (Comex Perú), los árabes invierten US$ 163.000 millones fuera de sus países. Para la Cancillería y PromPerú, las inversiones en nuestro país, fuera del sector inmobiliario y turístico, podrían crecer en el sector petroquímico (en el que tienen expertise), en la agroindustria (conocen técnicas para producir en tierras áridas) y en la banca. La modalidad apropiada sería el joint venture, es decir la asociación con empresas de acá.

Lo mismo podría ocurrir en el sector textil, en el que un país como Egipto podría firmar convenios de cooperación tecnológica para el tratamiento del algodón, uno de sus productos más conocidos. Las posibilidades son amplias y una previsión de la Cancillería es que para el 2012 las inversiones árabes en el Perú pasen de US$ 1.000 millones a los US$ 2.000 millones o “hasta más”, según señala el embajador Beraún.

Algunos matices políticos

¿Se puede comenzar a mirar a esta parte del mundo sin incluir la variable política? Literalmente imposible. Sería pecar de ingenuidad y de falta de visión. Oriente Medio y el Golfo son puntos neurálgicos del globo, demasiado como para pensar que las “cuerdas separadas” pueda ser un asunto tan fácil. El conflicto palestino-israelí, la reciente revuelta en Túnez o los problemas con la justicia internacional del presidente sudanés Omar Hasan Ahmad al-Bashir (Sudán es miembro de la Liga Árabe) son factores por considerar.

En la Cumbre ASPA de Doha, en el 2009, este último fue un tema que causó cierto resquemor. La Liga Árabe, por supuesto, mostró su distancia con la orden de captura del al-Bashir, acusado de crímenes de lesa humanidad por la CPI (Corte Penal Internacional). Para variar, el presidente Chávez fue el único que salió, rumboso, a solidarizarse con el controvertido mandatario, pero Cristina Fernández, según informaron los corresponsales de la cadena Al-Jazeera, prácticamente se escabulló para no declarar sobre el tema.

Pero es el tema palestino-israelí el que, por estas tierras, suena más próximo y preocupa.

Aproximadamente 70% de la colonia árabe en el Perú tiene ancestros palestinos; en Chile, el colectivo proveniente de ese pueblo sufrido y sin Estado es aun más grande: llega a las 400.000 personas. Algo similar, aunque en menor porcentaje, ocurre en Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia, Ecuador. Digamos que “lo palestino” es una presencia importante, familiar, en el barrio sudamericano. No son unos extraños (4).

No es casual, por eso, que en los últimos meses Bolivia, Brasil, Venezuela, Ecuador, Uruguay, Argentina, Chile y hasta Guyana hayan reconocido al “Estado palestino”. Es más: salvo el gobierno de Sebastián Piñera, todos lo han hecho pidiendo que se reconozcan “las fronteras anteriores a 1967”, es decir, las que surgieron luego de la Guerra de los Seis Días, cuando Israel ocupó profusos territorios que no le correspondían. ¿Qué va a pasar si a alguien —Venezuela, es un decir— se le ocurre poner esa pelota en la mesa?

Las cumbres no son escenarios para la bronca política desatada. Pero a la vez sirven para hacer notar problemas latentes, buscar apoyos, promover causas. En la Cumbre de Brasilia, Argentina deslizó el tema de Las Malvinas y lo equiparó con la causa palestina. En esa misma reunión, Estados Unidos intentó asistir como observador, pero no le fue permitido. Todo eso mientras flota, entre los árabes y los sudamericanos —la mayoría de ellos, por lo menos—, la propuesta de reformar el Consejo de Seguridad de la ONU.

Todo ello quiere decir que la Cumbre de Lima será mirada con lupa por las embajadas estadounidense e israelí. No habrá declaraciones demasiado ríspidas, claro, pero todos los países, especialmente sudamericanos, tendrán que cuidarse de qué dicen, qué guiños hacen, so pena de enrarecer sus relaciones con dichos países, socios comerciales hoy más grandes que los árabes. Simultáneamente, se debe mostrar ciertas simpatías hacia las causas árabes, en la medida en que la reunión también es de cooperación política.

¿Cuál es el punto de equilibrio? Solo Dios y Alá lo saben. Unas palabras que también va a ser difícil pronunciar son ‘democracia’ o ‘derechos humanos’, máxime cuando la revolución tunecina ha puesto en evidencia la tozudez de algunos regímenes árabes, con mandatarios atornillados en el poder o con familias reales que controlan la economía. La palabra ‘terrorismo’ también puede aparecer y aun cuando en eso hay claridad de parte de los Estados árabes, en cuanto al rechazo, es un tema aún espinoso.

Quizás lo que se puede sugerir, atendiendo a que los árabes fueron los inventores del “regateo”, es que la Cumbre ASPA de Lima se mueva en la lógica del “toma y daca”, de la sutileza. El acercamiento entre el mundo árabe y Sudamérica es aún germinal, está por hacerse, en lo comercial y en lo político. En ese horizonte, parece recomendable que no se renuncie a principios elementales como la democratización, los derechos humanos, la cooperación. Y al mismo tiempo, que se abran mercados sin pisar callos ni túnicas suntuosas.

Dato: Los principales fondos de inversión del planeta se encuentran concentrados en el mundo árabe. El de la Abu Dhabi Investment Authority es el más grande del mundo y se estima que posee más de US$ 500.000 millones. El de la Saudi Arabian Monetary Agency maneja aproximadamente US$ 330.000 millones, seguida por el de la Kuwait Investment Authority, que bordearía los US$ 200.000 millones.

(1) Los moriscos eran los árabes convertidos al cristianismo en España.

(2) Los otros países son Argelia, Nigeria, Irán, Angola e Indonesia.

(3) Hay un proceso judicial en curso, impuesto por DPW, para ver si lo logra.

(4) En Argentina y Brasil hay más inmigrantes de origen sirio y libanés, quienes, por cierto, también apoyan la causa palestina.

 

Mitos y ritos

Algunos mitos sobre el mundo árabe aún circulan entre nosotros, incluso en la escena mediática, política o empresarial. Aquí una pequeña guía para despistados.

[1] No hay una equivalencia exacta entre ser árabe y ser musulmán. Si bien 90% de los árabes son musulmanes, los hay también cristianos de varias denominaciones.

[2] La mayor parte de los musulmanes tampoco viven en la zona árabe. Aunque parezca extraño, allí solo viven 20% de los islámicos del mundo.

[3] El país donde viven más musulmanes en el mundo es Indonesia. De sus 237 millones de habitantes, aproximadamente 90% profesan el Islam.

[4] Tampoco hay una equivalencia entre ser musulmán y ser fundamentalista. Hay países como Túnez donde la fe islámica se vive de manera más moderada.

[5] Sí existen, sin embargo, varios grupos fundamentalistas, incluso armados, en países como Iraq, Argelia, Egipto, Mauritania, Líbano. También en Palestina. Palestina no llega a ser un Estado y, por eso, está gobernado por la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Su conflicto con Israel es el mayor nudo en la región. No obstante, recientemente varios países sudamericanos lo reconocieron como tal, con lo que hicieron un gesto político: Brasil, Ecuador, Venezuela, Uruguay y Chile.

[6] Tampoco es correcto afirmar que los fundamentalistas islámicos solo atacan a “Occidente”. Hay muchas guerras intestinas entre ellos, con resultados mortales.

[7] Una prueba de ello son los constantes ataques entre facciones musulmanas diversas en Iraq. O la guerra entre Iraq e Irán, que causó 1 millón de muertos.

[8] Irán es un país de mayoría musulmana pero no es árabe, es persa. Turquía, también un país mayoritariamente islámico, tampoco es árabe.

[9] Entre los musulmanes (la mayoría de los árabes lo son, pero no todos) existe el concepto de “halal”, que hace referencia a las prácticas permitidas por el Islam. Lo que no es “halal” es “haram”, es decir, lo prohibido, y entre ello se cuenta la ingestión de carne de cerdo, de alcohol, de sangre, de carroña.

[10] También el consumo de carne de animales que hayan sido estrangulados o que hayan sido sacrificados en nombre de un dios distinto a Alá.

[11] Todo esto es importante para la exportación de productos hacia los países árabes. No solo de alimentos. La cosmética también debe pasar por el proceso halal.

[12] Existen, por eso, instituciones que dan la certificación halal. En España, por ejemplo, existe la “Marca de Garantía Halal de Junta Islámica”.

[13] Entre los musulmanes no es permitido tocar a una mujer que no sea esposa, madre o hermana de uno. Por lo tanto, no se puede saludar a una mujer tocándola.

[14] Lo anterior es importante a la hora del protocolo de la Cumbre. Si hubiera alguna mujer entre las delegaciones, y fuera islámica, no se le debe saludar con la mano.

[15] Los musulmanes rezan cinco veces al día mirando hacia La Meca, la ciudad más sagrada del Islam. Es algo que seguramente ocurrirá durante el foro ASPA III.

[16] Un jeque, en el mundo árabe, es un líder religioso o político, generalmente mayor y muy sabio. Un emir es “el que ordena” y es príncipe de una Casa Real.

 

Números arábigos

Algunos datos básicos de los países árabes, útiles para pulsear de qué naturaleza es la región que se encontrará con los países sudamericanos:

[1] La Liga Árabe, con sede en El Cairo, la conforman 22 países ubicados en el Magreb (norte de África) y en el Máshreq (Oriente Medio y Península Arábiga).

[2] Magreb en árabe significa ‘poniente’, el lugar por donde se oculta el sol. Máshreq designa al ‘levante’, es decir la zona por donde sale el astro rey.

[3] La población estimada de ambas regiones es de 340 millones de habitantes. El país demográficamente más importante es Egipto, con más de 83 millones.

[4] Qatar es el país con el más alto PBI per cápita en la región, que es, según el FMI, de US$ 93.204, y el tercero más alto del mundo, luego de Luxemburgo y Noruega.

[5] El país de más alto PBI es Arabia Saudita (US$ 374.700 millones). Es también el que tiene las mayores reservas petroleras del mundo (21% del total). Los países del Golfo poseen cerca de 59,5% de las reservas probadas de petróleo del mundo y aproximadamente 41% de las de gas natural.

[6] En el 2009, los beneficios de las exportaciones petroleras de Arabia Saudita, Irán, Iraq, Kuwait, Qatar y los EAU ascendieron a US$ 234.000 millones.

[7] El consumo de petróleo de los países del Golfo apenas llega a 6% del total mundial. El de Estados Unidos es el más alto: 22,5% del total.

[8] La demanda de productos importados de los países de la Liga Árabe pasó de US$ 283.055 millones en el 2005 a US$ 647.954 millones en el 2008.

[9] Los EAU, Arabia Saudita, Egipto, Argelia, Marruecos e Iraq, en conjunto, suman el 60% de las importaciones totales de la Liga Árabe.

[10] Existe ya en el Perú, desde el año pasado, la Cámara de Comercio Peruano-Árabe. En el Medio Oriente, a su vez, existe la Cámara de Comercio Árabe-Peruana.

[11] Se estima que en América Latina hay cerca de 20 millones de descendientes de árabes. Los países con mayor inmigración árabe son Brasil, Chile y Argentina. En el Perú los descendientes de árabes serían 12.000.

Fuente: Poder Perú

El despegue del grupo Sandoval

 

De la mano de Enfoca, el grupo Sandoval ha empezado una etapa de internacionalización y de diversificación local. A fines del 2010, anunció la adquisición de una empresa de servicios aeroportuarios en México y de otra en el Perú, con la cual se hizo además de la concesión de los aeropuertos regionales del norte del país. El 2012 podría duplicar su facturación y cerrar con US$ 500 millones. Pero eso es solo el comienzo.

Si bien el grupo Sandoval hoy factura US$ 250 millones y cuenta con empresas en diversos segmentos como servicios aeroportuarios, logística, distribución, comercialización de vehículos e inmobiliario, sus inicios fueron muy modestos.

Oswaldo Sandoval, quien está por cumplir 66 años, empezó antes de los 20 en el negocio de las mudanzas. No existe una historia oficial, y si bien lo buscamos a él mismo para obtenerla, se excuso de hablar hasta febrero, para cuando existiría mayor información sobre sus compras. Pero quienes lo conocen aseguran que empezó con muy poco, “apenas un camioncito”, y que muchas veces, ante la falta de personal, incluso debió “meter hombro” y ayudar como cargador. Su empeño y dedicación le permitieron incrementar rápidamente su flota, y en pocos años su empresa se consolidó como una de las principales del rubro de las mudanzas en la capital.

Con el ingreso del gobierno militar, surgió entre muchos extranjeros la necesidad de irse del país, lo cual generó demanda por el servicio de mudanzas internacional, una oportunidad de negocio que Sandoval supo aprovechar y que le permitió vincularse con las aerolíneas.

Una vez vinculado a ellas, supo descubrir otra oportunidad de negocio muy cercana a su actividad: el transporte de carga en general. Así, para inicios de los años setenta, su empresa ya contaba con dos divisiones: mudanzas y carga. Además, este cambio trajo un nuevo estilo de operación a la compañía: la introducción de un socio extranjero que le otorgó mayor valor y respaldo a su propuesta comercial.

De Mudanzas Sandoval, durante los años setenta la empresa pasó a denominarse Packers International y luego Exprinter y Sandoval. Internamente, además, para cubrir sus servicios de carga y mudanzas con mayor eficiencia, contaba con una agencia de aduanas. Y gracias a su conocimiento del negocio de almacenaje, ingresó al segmento de almacenes de depósito, para guardar las mercaderías que se generan como garantías por el financiamiento a las exportaciones (warrants).

El nulo crecimiento del país en los años ochenta frenó el suyo, pues no solo se redujo el comercio internacional de carga sino que las mudanzas locales también cayeron. El único segmento beneficiado con el pésimo manejo económico del país fueron las mudanzas internacionales. Ello llevó a Sandoval a mirar un nuevo segmento: ampliar el negocio de transporte de carga a toda la cadena logística (transporte, almacenaje, distribución, etc.), aunque eso tardaría en concretarse.

Una pausa en el negocio

Tras el tropiezo que significó para el país el primer gobierno de Alan García, el ingreso de Alberto Fujimori a la Presidencia de la República, en 1990, y su política económica liberal fueron muy bien recibidos por gran parte de los empresarios. Sandoval no fue la excepción. Tras el autogolpe de 1992, no dudó, ante la propuesta de Fujimori, en presentarse por las filas de su partido para el Congreso Constituyente. Y fue tal el interés que despertó en él la política que no solo se reeligió en 1995, sino que para ello confió en otros el negocio de las mudanzas y el transporte de carga. Su elegido para encargarse del negocio fue Jorge Yzusqui, su más leal aliado en sus inicios y hoy presidente de ESAN y copropietario con Carlos Rodríguez Pastor, líder del grupo Interbank, de la cadena de colegios San Felipe Neri.

Durante su paso por el Congreso, Sandoval se integró completamente con la filosofía del partido de gobierno. No dudó en asumir varias presidencias de comisiones e incluso ser su vocero al aceptar la segunda vicepresidencia del Congreso en la legislatura de 1997. La huida de Fujimori en el 2000, sin embargo, le quitó su aspiración de continuar en la política, y si bien mantiene vínculos con su ex partido, ha mantenido un perfil bajo y no ha vuelto a mostrar interés por participar abiertamente en las elecciones.

Tras casi una década de presencia parcial en su compañía (siempre estuvo enterado de lo que ocurría y tomaba las decisiones más importantes), retomó el control total en el 2000. Su ausencia, sin embargo, no detuvo la evolución de la empresa. De la mano de Yzusqui, aunque siempre con la venia de Sandoval, el grupo empezó a transformarse durante los noventa en lo que ha llegado a convertirse hoy. Con más de dos décadas de trabajo con las aerolíneas en el transporte de carga y mudanzas, su primera ampliación fue su ingreso en el segmento de servicios aeroportuarios, es decir, contratar directamente con las aerolíneas para manejar su carga una vez que pisan tierra y entregarla a sus clientes por ellas, brindarles el servicio de rampa para sus pasajeros, transportar las maletas de los viajeros a los counters de recojo de equipaje, limpiar los aviones cuando aterrizan, entre otros.

Del mismo modo, el negocio de transporte de carga evolucionó y se transformó en un negocio integrado de logística, al que se añadió el almacenamiento y la distribución. En ese contexto, como no se encontraba totalmente alineado con la nueva visión del grupo, el negocio de mudanzas se escindió en una compañía aparte con el nombre de Sandoval International Movings. Poco después, fue vendida y transformada por sus nuevos dueños en Security International Movings, lo que dio fin al negocio primigenio del grupo e inició una nueva etapa en su evolución. Las mudanzas pasaron a ser solo un grato recuerdo para Sandoval.

Primeros pasos de un nuevo grupo

A medida que LAN se consolidaba en el liderazgo del mercado aerocomercial, el negocio de servicios aeroportuarios del grupo crecía, toda vez que dicha aerolínea era su principal cliente, una dependencia que algunos consideraban un riesgo. Ante el potencial de crecimiento de LAN y de su negocio de servicios aeroportuarios, Sandoval decidió escindir dicho segmento y darle vida propia de la mano de un socio experimentado. Así, en marzo de 1998 nació Talma, subsidiaria de Sandoval en asociación con Ogden, una de las mayores operadoras de servicios aeroportuarios del mundo en aquella época. Con dicha asociación, además, Talma dejó de estar solamente en el aeropuerto Jorge Chávez y empezó a brindar servicios en los aeropuertos de provincias. Para el 2001, ya estaba operando en todos los aeropuertos regionales a los que arribaba LAN. Además, se fueron sumando otras aerolíneas como clientes y eso les dio más confianza.

Durante la expansión de Talma a provincias, Ogden fue adquirida internacionalmente por la británica Menzies y nació Talma Menzies. Si bien eran buenos socios en el negocio de servicios aeroportuarios, por la calidad que impusieron como estándar en los servicios ofrecidos por Talma, los británicos eran adversos a incursionar en nuevos negocios y a la larga eso generaría un problema entre los accionistas, pues Sandoval estaba acostumbrado a dar saltos a nuevos rubros una vez que consolidaba un negocio.

Mientras eso ocurría en el segmento de servicios aeroportuarios, Sandoval vio conveniente darle un espacio propio al negocio de logística que se estaba armando y en 1999 dio vida a Dinet, empresa de logística integral en la que puso a cargo a Yzusqui. El pan bajo el brazo que trajo dicha empresa fue un gran centro de almacenamiento de carga que se construyó en las cercanías del aeropuerto Jorge Chávez y que facilitaba el despacho de mercaderías para sus clientes. “Hoy damos inicio a un negocio que seguramente crecerá muy rápido si trabajamos todos muy duro”, fueron las palabras de Yzusqui a sus colaboradores para motivarlos la noche del primer día de labores durante las celebraciones en el patio del local. Dinet y Talma se convirtieron así en las dos primeras subsidiarias del naciente grupo Sandoval.

Hora de diversificar

Con dos negocios maduros ya encaminados, Sandoval decidió en el 2002 ingresar a un nuevo segmento que ya había visto con interés desde hacía algunos años y que creía que se acoplaría muy bien a su holding. Con el dinero que tenía guardado de la venta de una parte de Talma a Ogden, adquirió MG Rocsa, empresa de distribución de productos de consumo masivo que atravesaba por un mal momento financiero y que Sandoval estaba seguro de que tenía mucho potencial de crecimiento. Yzusqui, en tanto, pasó a convertirse en gerente general del grupo.

Con José María López de Romaña cuajado en Talma (estuvo muchos años apoyando a Yzusqui mientras no estaba Sandoval), los esfuerzos del grupo se centraron en Dinet y, principalmente, en MG Rocsa, pues ambas empresas podían generar sinergias que había que aprovechar. Mientras que Dinet se podía encargar de la logística de la distribución, MG Rocsa podía orientarse completamente a la venta de los productos. En esta última empresa, de otro lado, se vio que además de la venta de productos de terceros, se podía crear productos propios y mejorar significativamente los márgenes de la compañía. A fin de cuentas, la distribución es la que garantiza las ventas de un producto y MG Rocsa ya tenía el canal muy bien manejado. Con ese objetivo en mente, se adquirió Hoja Redonda, marca orientada a alimentos envasados, y Hornimans, una de las más tradicionales marcas de té. Ambas, con más de treinta años de existencia cada una, están en pleno proceso de reposicionamiento con nuevas categorías de productos, como chocolate de taza para el caso de Hornimans y cereales en el caso de Hoja Redonda.

En la actualidad, MG Rocsa acaba de ser relanzada bajo el nombre Axur y es la empresa de mayor tamaño del holding, con una facturación que llegó a US$ 180 millones en el 2009, de los US$ 250 millones de todo el grupo. Detrás de ella se ubica Talma, con poco más de US$ 50 millones en el 2009, pero cuyo peso debería cambiar rápidamente. Y es que hoy Talma ya no tiene a Menzies como socio. En marzo del 2008, los británicos vendieron en US$ 20,8 millones el 45% que tenían en la empresa a Enfoca y Farallon, grupos de inversión que tienen mucho interés por empresas de alto potencial de crecimiento.

“Se unieron la necesidad de Sandoval por encontrar un socio que le aporte dinamismo y que esté alineado con su interés por crecer, con el deseo de Enfoca de invertir en empresas con potencial de crecimiento y ganas por desarrollarse”, comenta un ejecutivo vinculado a la operación que prefiere no ser nombrado. Y ello es cierto. Al ímpetu de Sandoval por dar el siguiente paso en Talma, la internacionalización de la empresa (como el propio Sandoval dice, ya no tiene dónde más crecer en el país), se unió el ímpetu de Jesús Suso Zamora, líder de Enfoca, por llevar adelante su proyecto de convertirse en el inversionista privado más exitoso del país. Además, recuerda otro ejecutivo del grupo, ya se conocían ambos y saben perfectamente qué esperar el uno del otro. Cuando empezó en su faceta de inversionista en el país, Zamora contactó a Sandoval, entre otros empresarios, para adquirir entre ellos el entonces banco Wiese Sudameris. Tras varios intentos de Zamora, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP se inclinó por la venta al Scotiabank, pero la relación con Sandoval estaba abierta.

Tras la alianza con Enfoca, “inmediatamente se empezó a evaluar las oportunidades de expansión del negocio y se encontraron varias, de las cuales se concretaron dos a fines del año pasado”, comenta una fuente cercana a la operación. La más importante de cara al futuro de la empresa fue la adquisición de dos de las empresas de servicios aeroportuarios que tiene el grupo Braniff en México. Dicha empresa maneja 29% de los servicios aeroportuarios en dicho país y opera en 15 aeropuertos, lo que la convierte en la segunda de mayor tamaño en el rubro en el mercado mexicano. Gracias a dicha adquisición, Talma podría casi triplicar su facturación este año. “Y esto es solo el principio; hay varias opciones más de internacionalización”, menciona otro funcionario vinculado a la empresa.

Según las fuentes consultadas, la calidad del servicio que brinda Talma en el Perú es superior a la del que se brinda en otras plazas regionales, y las aerolíneas que hoy contratan a Talma en el país, sobre todo LAN, ya le han propuesto que les provean el servicio en las otras plazas donde operan (se especula incluso que en Chile, país donde nació LAN). En ese sentido, en Talma están dando prioridad a las plazas más atractivas y cuyo ingreso sea más rápido, por lo que en pocos años podrían convertirse en uno de los principales proveedores de servicios aeroportuarios de la región, incluido Brasil.

Nuevas apuestas para el futuro

Además de la compra en México, en diciembre del 2009 Talma adquirió GBH y con ello se hizo de 51% de Swisssport GBH Perú, principal competidora de Talma en el Perú (aunque su tamaño es casi la tercera parte), así como de 87,75% de Aeropuertos del Perú, empresa que opera la concesión de aeropuertos regionales del norte del país y Pisco. Hay quienes creen que en Talma solo estaban interesados en Aeropuertos del Perú, dado que Sandoval siempre ha mostrado interés por administrar terminales aéreos, pero los accionistas de GBH, conscientes de que ese era precisamente su mejor activo, aprovecharon para vender todo el paquete. Además, adquirir Swissport GBH puede resultar un problema, pues la concentración de Talma en el negocio superará el 58% actual que tiene y eso puede ser cuestionado. Ya en el 2004 fueron acusados de abuso de posición de mercado ante el Indecopi, sin éxito, por Almacenes y Logística (ALSA), la cuarta empresa de servicios aeroportuarios del país, con una participación de alrededor de 5%, detrás de Swissport GBH y Shohin (que en conjunto tienen 35%). Y entre los exportadores ya se ha escuchado comentarios negativos sobre la reciente adquisición de GBH.

Por si hubiera dudas sobre el real interés de Talma, Sandoval ha comentado en cada entrevista que le han hecho que su interés por el negocio de los aeropuertos viene de muy atrás. Así, ha dicho que no pudo participar de la licitación de los aeropuertos regionales del norte porque su socio de aquel momento, Menzies, no lo dejó (no quería entrar a negocios de ese tipo). Y en la licitación de los aeropuertos del sur fallaron “por un error”, aunque no han comentado qué tipo de error fue. Así, con la compra de la concesionaria del norte, además de “sacarse el clavo”, se ha abierto la posibilidad de participar de la concesión del aeropuerto del Cusco y, según declaraciones del mismo Sandoval, de ingresar a las concesiones de aeropuertos en el resto de países de la región, sobre todo a Brasil. Con su ingreso al difícil mercado mexicano, hoy Sandoval se siente muy confiado de poder concretar todo lo que se ha propuesto.

Además de la operación de los aeropuertos, Talma, de la mano de Enfoca, centrará sus esfuerzos en lograr un mejor uso de las áreas libres en los aeropuertos para desarrollar centros comerciales. Una misión que se le ha encomendado a otra de las empresas nuevas del grupo: Inmobiliaria Koricancha. Creada para construir y operar el centro logístico que Talma construyó al lado del aeropuerto Jorge Chávez (el Lima Cargo City) en el 2009, la inmobiliaria será la encargada de los desarrollos comerciales futuros del grupo. Así, los proyectos de centros comerciales en los aeropuertos bajo administración de Aeropuertos del Perú podrían ver la luz antes de lo esperado. En ese sentido, este año podría concretarse el anuncio del centro comercial en las inmediaciones del aeropuerto de Pucallpa, y luego se haría algo similar en los demás aeropuertos de la selva norte. En la primera semana de enero se realizó el primer directorio en Aeropuertos del Perú con los representantes de los nuevos dueños, pero no se pudo conocer para este artículo cuál fue el planteamiento de Zamora y Sandoval (el primero incluso se ha incorporado como director de la operadora).

La meta de Sandoval con todos estos proyectos es cerrar el 2012 con una facturación como grupo de US$ 500 millones. Sin embargo, es probable que, dado el nuevo ritmo que se ha implementado en Sandoval con la entrada de Enfoca a Talma, se supere dicha meta si la internacionalización se intensifica este año. Además, aún hay varios proyectos en la cabeza de Sandoval, sobre todo vinculados a MG Rocsa, que podrían ver la luz pronto. Es cuestión de esperar.

Fuente: Poder Peru

La caja roja

La organización política más empresarial del medio es el Partido Comunista del Perú Patria Roja. Controla, a través del Sutep, la Derrama Magisterial, una mutual con 266.653 miembros, todos ellos maestros, que reciben préstamos con el interés más conveniente del mercado. Los afiliados están satisfechos, de acuerdo con todos los indicadores disponibles. La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) no ha podido encontrar una sola objeción al manejo administrativo. Tampoco el Ministerio de Educación, cuyo secretario general, Asabedo Fernández, tiene un asiento en el directorio.

Al término del año 2010, el total de recursos disponibles de la Derrama Magisterial será el mayor de su historia, superando los 1.247 millones de soles del año pasado. A fines de julio ya había llegado a una cifra más alta: 1.323 millones. Está entre las ocho instituciones financieras más importantes del país y podría seguir creciendo. Hoy sería dueña de la Caja de Ahorro y Crédito Rural de Ayacucho si la SBS —por razones discutibles— no hubiera bloqueado la compra.

¿Cómo lo logra? Ante todo, hizo funcionar un sistema previsional que el Estado le entregó quebrado hace 26 años. Los principales directivos, todos ellos del Sutep, eligieron bien a sus asesores profesionales y no politizaron la administración. Luego, conforme la institución se fue recuperando, pasaron a hacer negocios. Invierten en inmuebles, poseen una cadena de hoteles y prestan dinero a los maestros. Esto último se reveló como la gallina de los huevos de oro.

Un 60% de los recursos de la Derrama Magisterial es destinado a préstamos. Este año concedió 46.946 créditos, la mayor parte en provincias, a una tasa anual de 24,6%. Si se compara a la Derrama Magisterial con las demás entidades financieras reguladas por la SBS (bancos, financieras, cajas municipales, cajas rurales y Edpyme), aquella se ubica entre las diez mayores prestamistas de créditos de consumo del medio. Y si se incluyera a las cooperativas supervisadas por la Fenacrep y a los prestamistas no regulados ni supervisados —como Inversiones La Cruz o Inka Cash— el ránking no variaría, aunque se reducirían ligeramente las participaciones.

Considerando las condiciones en conjunto, para un maestro pedir prestado a su mutual es lo más ventajoso. Rápido, sin papeleos, sin cobro de mora, sin aval externo, sin el riesgo de perderlo todo. A su vez, la Derrama tiene un cliente fidelizado cuyas cuotas son descontadas por planilla —la morosidad es mínima— y para servir al cual requiere una baja estructura de costos. Como el docente tiene una cuenta individual, esta actúa como fondo de garantía, y la provisión es muy baja. Así, por cada préstamo, la mutual obtiene una utilidad de 20%.

—Hay un círculo virtuoso —dice el presidente de la Derrama, Jorge Arteaga—. Mientras más crece la cuenta individual de cada profesor, puedo prestarle más, manteniendo bajo mi costo operativo. Si coloco más créditos, obtengo más rentabilidad, que a su vez revierte al propio asociado en forma de bonus e interés, lo que incrementa su cuenta individual.

Sin embargo, el capital más importante de la Derrama Magisterial es el político. Cuando un maestro escucha las muy atendibles críticas al Sutep por la parte de responsabilidad que le toca en la crisis de la educación, piensa un poco en ellas, eso es indudable, pero también en su bolsillo. Cuando se jubile, lo que le pagará la Derrama Magisterial será dos a cinco veces más de lo que recibirá del Estado por sus servicios. Las cuentas individuales suman más de 1.000 millones de soles. En ellas, menos de la mitad son los aportes, y lo restante son los intereses que gana el maestro y las utilidades de la mutual, que recibe periódicamente.

Las autoridades también están satisfechas.

—La verdad es que los espulgamos varias veces y no encontramos irregularidades, sino un manejo eficiente —dijo un ex presidente de la SBS para esta nota.

Ya es raro que un sistema de fondos previsionales funcione bien, teniendo en cuenta los casos de la Caja del Pescador, actualmente intervenida, y de la quebrada Caja Militar Policial. Pero eso no es lo más extraño. Lo insólito es que el manejador sea Patria Roja a través del Sutep. ¿Cómo llegó la Derrama Magisterial a sus manos? Primero es necesario contar cómo llegó el Sutep a manos de Patria Roja.

Fue responsabilidad directa del Partido Comunista Peruano, de orientación prosoviética. El PC, que apoyaba al gobierno militar de Juan Velasco, traicionó una huelga magisterial en 1971, lo que, a la larga, creó al Sutep e hizo importante a Patria Roja. Por entonces el gremio magisterial estaba dividido en varios sindicatos por rama educativa, y la central que los agrupaba era la Federación Nacional de Educadores del Perú (Fenep). A finales de los años sesenta, el PC había terminado controlando la Fenep luego de que compartiera la dirección con Acción Popular y la Democracia Cristiana. Antes, todos ellos habían desplazado a los apristas. La Fenep, como después veremos, tenía reivindicaciones irrenunciables mientras sobrevenían las primeras reformas militares y su dirigencia comunista se iba enamorando más y más de Velasco. El 1 de septiembre de 1971 debía iniciar la Fenep una huelga general indefinida. Si eso ya era incómodo para el PC, que apoyaba al gobierno, fue insoportable una infeliz coincidencia. Al día siguiente visitaba Lima, invitado por Velasco, el presidente socialista de Chile, Salvador Allende. El PC rompió la huelga, quedó bien con los militares y perdió el magisterio para siempre.

En julio de 1972, en el Cusco, maestros de distintos pelajes políticos —había apristas, democratacristianos, acciopopulistas, pero sobre todo miembros de una escisión maoísta del PC, Patria Roja— crearon el Sindicato Único de la Educación Peruana, Sutep, en sustitución del Fenep. Varios con la medalla de haber sido deportados por insistir en la huelga del año anterior. Dieciocho de los cuatrocientos delegados ya venían elegidos como miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), y esperaban que el congreso resolviera qué cargos ocuparían. Por lo menos diez de ellos militaban en Patria Roja. El partido decidió que alguien de su confianza, Arturo Sánchez Vicente, fuera secretario general. Pero ganó otro, sin fama ni gloria: Horacio Zeballos. Por un voto. El suyo propio. Sánchez Vicente, elegante él, se abstuvo de votar por sí mismo y perdió la elección.

Hacerse con el Sutep fue el principal episodio de Patria Roja en su corta vida. Sánchez Vicente declaró después que en 1972 aún no militaba en Patria Roja. Zeballos, de acuerdo con diversas fuentes, tampoco. Pero la mayoría de dirigentes sí, y Zeballos veía cómo en sus narices, antes o después de las sesiones del CEN, los militantes se reunían para enrumbar la marcha del sindicato en su ausencia. Zeballos decidió pedir su afiliación —otro tanto hizo Sánchez Vicente—, y desde entonces el Sutep ha sido Patria Roja y viceversa.

Aun más, el desarrollo del partido se explica principalmente porque su columna vertebral fue el sindicato. Esto puede incluir el financiamiento. A diferencia del PC prosoviético, parte de cuyos fondos provenían de Moscú, Patria Roja parece haber dependido menos de la billetera de China Popular. En el mundillo de la izquierda marxista se le reconoce una habilidad especial para “recursearse” con fondos obtenidos en el trabajo de los frentes de masas que controla. Preguntado al respecto para esta nota, un dirigente del partido contestó enigmáticamente:

—El que vive para el altar debe vivir del altar. ¿No dicen eso los sacerdotes católicos?

Así como tiene difícil explicación la gran penetración maoísta en la política peruana, considerablemente superior a la de otros países de América Latina, cuesta comprender cómo un sindicato tan ideologizado como el Sutep mantuvo influencia sobre decenas de miles de personas que no comparten su doctrina. De hecho, desde su primer minuto de vida declaró que la lucha de clases es el motor de la historia y que la solución de sus reivindicaciones solo se conseguiría en una sociedad sin explotadores ni explotados. Hasta aquí, conceptos que también figuran en los estatutos de la CGTP o de otro sindicato fundado por dirigentes marxistas. Pero el del Sutep advierte que el empleador de los maestros, el Estado, es el representante de los explotadores. Este patrón los obliga —dice— a “retransmitir los patrones ideológicos y políticos de las clases en el poder”. El estatuto alienta la resistencia a esa retransmisión, desarrollando alternativas ideológicas coincidentes con los intereses del pueblo. ¿Esto es lo que los maestros querían en 1972 cuando fundaron el sindicato?

—En ese momento queríamos unirnos, no importaba tanto la ideología —dice el ex ministro de Educación del APRA Grover Pango, quien estuvo en el congreso de 1972 y fue el primer secretario nacional de Cultura del Sutep. Los maestros, que no olvidaban su frustrada huelga del año anterior, querían un sindicato único, dejar de estar representados por diversas fracciones gremiales. Yuxtapuestos en el Cusco, componían una asamblea recalcitrante, pero los de Patria Roja no eran los más radicales. Estaban, a su izquierda, los del Comité Magisterial de Unificación y Lucha (Comul), que promovían a Sánchez Vicente, y los de Sendero Luminoso. Zeballos fue apoyado por comunistas pero también por apristas, democratacristianos y otros moderados. Con el paso del tiempo, los apristas no han dejado de militar en el Sutep, e incluso tienen pedigrí clasista. Grover Pango fue confinado en El Sepa, la colonia penal de alta seguridad en la selva, por su condición de dirigente. Ahora mismo, cuarenta años después de que Patria Roja se hiciera con las llaves del sindicato, el APRA tiene a dos militantes suyos en el CEN.

Sigfrido Chiroque, quien integró el Consejo Nacional de Educación entre el 2002 y el 2008 y es un experto en movimientos magisteriales, dice que en América Latina no es raro que los maestros elijan dirigentes radicales. “Lo que les importa es que defiendan bien sus intereses, que no los traicionen, y por eso los recalcitrantes tienen espacio”. Chiroque es autor de uno de los estudios más sorprendentes sobre el Sutep, en colaboración con la Universidad Pedro Ruiz Gallo. En el 2006, dos meses después de las elecciones generales, hizo un sondeo nacional con una muestra de 2.000 profesores para saber por quiénes habían votado. Resultó que, en la primera vuelta, el 24,47% lo hizo por Ollanta Humala; 21,38%, por Valentín Paniagua; 20,41%, por Alan García; y 14,72%, por Lourdes Flores. En la segunda vuelta los votos se dividieron casi en partes iguales para García (39,8%) y Humala (36,7%). De modo que los maestros del Sutep eligen a los de Patria Roja como sus dirigentes pero pertenecen al centro político.

Por cierto, en aquellas elecciones también participó el Movimiento Nueva Izquierda (MNI), fachada electoral de Patria Roja, cuyo secretario general, Alberto Moreno, se lanzó como candidato a la presidencia.

—¿Sabe cuántos profesores votaron por Moreno? Solo el 1,1% —dijo Chiroque. El dato hace que la pregunta de por qué los maestros siguen al Sutep tenga más fuerza.

Parte de la respuesta es muy sencilla: el control hegemónico del aparato le deja muy poco margen de maniobra a los movimientos opositores. Diríase que esta es una destreza profesional que terminan adquiriendo los partidos con experiencia en el control de masas, como el aludido, el APRA y el PC.

—Que digan que manipulamos congresos no lo considero una acusación —dijo, circunspecto, un dirigente de Patria Roja—. Todos los congresos del mundo son manipulados.

Aunque la mayoría de profesores estatales se identifican con el Sutep, la organización no tiene padrones abiertos al escrutinio. El único que se conoce lo presentó en 1984 al Instituto Nacional de Administración Pública (INAP) para su reconocimiento. Es posible que cuando las elecciones de la dirigencia sean mediante el sistema de “un maestro, un voto”, como pide su oposición, el reinado de Patria Roja acabe en el sindicato. Mientras tanto, hay que suponer que su hegemonía también se basa en que los maestros creen que los defiende bien. En todo caso, mejor que una dirigencia independiente, del APRA o del PC.

Todos los gobiernos han tenido que sentarse a negociar con el Sutep. Todos le han hecho alguna concesión. El primero de todos fue el de Juan Velasco Alvarado.

Estaban reunidos en Palacio de Gobierno el dictador Juan Velasco Alvarado y la dirigencia del Sutep. Arturo Sánchez Vicente, dirigente de Lima Metropolitana, argüía agitando el dedo índice, como era su costumbre.

 —Oiga usted —dijo Velasco— a mí no me apunta así. Así que métase el dedito al culo.

La escena transcurrió durante una de las reuniones que sostuvo el Sutep con Velasco, en 1974. Había numerosas reivindicaciones pendientes, secuelas de un paro nacional y otras protestas que el sindicato hizo el año anterior. Velasco quiso reunirse con aquellos maoístas recalcitrantes, a noventa de los cuales había confinado en El Sepa, para explorar si podía obtener de ellos algún apoyo para su reforma educativa. Como una seña, puso en libertad a los dirigentes, entre ellos a Horacio Zeballos.

Se reunieron tres veces. Una a una las demandas fueron aceptadas por Velasco, entre marchas y contramarchas. Negociaron la liberación de los detenidos, la reposición de los subrogados, el corte de juicios. Velasco se hacía asesorar por el ministro de Educación, Alfredo Carpio Becerra, contra quien volcaba su impaciencia. Carpio pidió un mes para calcular cuánto había que devolver a los maestros por varios días de paro.

—Ya pues, Carpio. ¿No sabes multiplicar? Los días, el número de maestros y ya está.

En la segunda reunión, Velasco apareció con un cheque que entregó a los dirigentes. Correspondía al valor de uno de los locales de la cooperativa magisterial que había sido rematado. Era expeditivo, quería resolver las contradicciones, pero no soportaba la idea de que lo estuvieran engañando. Mostró a los dirigentes un material educativo que difundían maestros en Ayacucho: la sociedad peruana era semifeudal, se vivía una situación revolucionaria y el campesinado sería la fuerza motriz de la revolución. Eran del sector magisterial controlado por Sendero Luminoso. Alfonso Barrantes, que estaba en la reunión como asesor del Sutep, ensayó la explicación de que en el magisterio había varias tendencias.

—Nosotros no pensamos eso —añadió Carlos Salazar Pasache, quien años después sería secretario general—. Si lo creyéramos no estaríamos aquí, conversando con usted.

Pero Velasco, que recibía informes de infiltrados en las asambleas de maestros, no quedó convencido. Cuando todo insinuaba un final feliz, con el reconocimiento del Sutep como conquista máxima —llegaron a ver la resolución escrita en el escritorio del jefe del comité de asesoramiento presidencial—, las reuniones se interrumpieron. Cayó Velasco, sobrevinieron más huelgas, hubo Asamblea Constituyente, Fernando Belaunde volvió al gobierno en 1980. En su período se llevaría a cabo otra gran negociación, sin duda la más importante.

Junio de 1984. En el despacho del ministro de Educación, una oficina con vista al Parque Universitario, se desarrolla una reunión de varias horas entre representantes del gobierno y de la dirigencia del Sutep. Está el ministro del sector, Valentín Paniagua; el ministro de Economía, Sandro Mariátegui; el jefe del partido oficialista Acción Popular, Javier Alva Orlandini; y otros altos funcionarios. Transcurre el noveno día de la huelga magisterial para obtener aumentos, entre otras reivindicaciones. No es la más larga del sindicato —el récord fue una paralización de 118 días durante el gobierno militar—, pero en cambio es masiva, contundente.

El gremio magisterial siempre fue bien tratado por Acción Popular. En 1964, en su primer gobierno, Belaunde había dado una ley que les otorgaba por fracciones un aumento del cien por ciento, en un período en que los maestros, aun con la imagen de preceptores, no ganaban mal: unos novecientos dólares mensuales. Además, les creó un sistema de previsión, la Derrama Magisterial, supervisado por los gremios. Pero la crisis económica del final del período belaundista lo complicó todo. El aumento no terminó de ser pagado, el sistema previsional se debilitó, los dirigentes moderados de entonces cayeron en el descrédito. Durante el gobierno militar los maestros terminaron de pauperizarse. Cuando Acción Popular retomó el gobierno, había muchos reclamos, pocas salidas y un sindicato recalcitrante al frente. Belaunde decidió negociar, pero el primer contacto lo hizo Javier Alva Orlandini. Alfonso Barrantes le organizó un almuerzo con la dirigencia del Sutep para tratar el tema más político, el del reconocimiento.

—No pueden llamarse “Sindicato Único” —les dijo—. El INAP no lo acepta.

Antes de que llegara el plato principal, los dirigentes sindicales decidieron cambiarle el nombre: “Sindicato Unitario…”. Seguirían funcionando las siglas del Sutep, que era lo que importaba. En el acto Alva Orlandini llamó al INAP y dictó una resolución. Quedó pendiente para la firma, luego de que se pusieran de acuerdo sobre el resto.

Días después, en el despacho de Valentín Paniagua, la negociación, que comenzó a mediodía, no tenía cuando terminar. A las 11 de la mañana el Sutep había comenzado pidiendo 130 soles de aumento contra los 25 soles que ofrecía pagar Mariátegui, quien fue subiendo, poco a poco: 35, 50…
Mientras otros puntos se iban resolviendo, la intransigencia de los sindicalistas en el tema del aumento irritaba a los ministros. La cifra subió a 70, y nada. En realidad, tenían un informante en el despacho. Les avisaría cuando Belaunde, quien era puesto al tanto por teléfono, diera un ultimátum. Cuando les ofrecieron 75, el informante dijo: “Pidan más”. Lo hicieron, y la negociación se rompió.

A las dos de la mañana los convocaron nuevamente. Alva Orlandini dijo:

—Cien soles de aumento. Lo toman o lo dejan.

Lo tomaron. Encima del aumento, habían conseguido el nombramiento de 30.000 contratados, media entrada para espectáculos públicos y culturales, ¡medio pasaje en líneas aéreas del Estado!, cinco soles diarios por refrigerio y movilidad, y una bonificación del diez por ciento de su haber básico por “trabajo altamente especializado”, una conquista sofisticada que la sacaron de la manga los propios funcionarios de Educación. Además, una cereza sobre la torta: la Derrama les sería entregada en propiedad.

En verdad, la Derrama Magisterial estaba virtualmente quebrada. Los maestros habían comenzado aportando unos 90 soles mensuales en forma estable, sin indexación, desde 1964. En 1982, un aumento de la cuota a 500 soles no resolvió nada. Un docente, por entonces, ganaba 420.000 soles, la mitad de lo que percibía en los años sesenta. En cierto modo, pues, al entregársela al Sutep el Estado se deshacía de la mutual para que no muriera en sus manos.

La transferencia fue azarosa desde el comienzo. Cuando el representante del ministerio, Juan Pérez Gambini, fue para ese efecto a la casa de Bellavista en la que funcionaba la Derrama, fue recibido a puñetazos por miembros de la anterior administración. No encontraron libros de actas ni documentos contables, y solo había 31 soles en la caja chica. Contaron 4.114 expedientes pendientes de pago y 512 cheques girados, sin fondos. Las cuotas de veinte años de aportaciones habían desaparecido. Al comienzo la nueva administración solo pudo sistematizar los expedientes e ir pagando las deudas poco a poco, sin prestar un centavo. No había dinero. Con los magros aportes que iban ingresando se reducían acreedores —honraron más de 5.000 expedientes hasta 1986—, pero necesitaban más ingresos para sobrevivir. Peor aún, el país comenzó a entrar en la crisis económica que caracterizó la última etapa del primer gobierno de García. En enero de 1988 la Derrama Magisterial se disponía a quebrar.

Fue entonces que la ministra del sector, Mercedes Cabanillas, les lanzó la tabla de salvación. Dispuso que el Ministerio descontara automáticamente a cada maestro su cuota mensual a la Derrama. Cada monto estaría indexado al 3% del salario mínimo. A cambio, Cabanillas introdujo un representante del Ministerio en el directorio de seis miembros. Otro sería del Sindicato de Docentes de Educación Superior. Los restantes cuatro, del Sutep.

—Esto nadie lo va a decir —dijo un dirigente del Sutep—, pero si Horacio Zeballos es el apóstol del Sutep, Mechita Cabanillas es la Virgen. Realmente le salvó la vida a la Derrama. Con la firma de Alan García, por supuesto.

La administración del Sutep hizo lo suyo. Contrataron a un actuario matemático suizo, Hans Sutter, cuyo plan de previsión social siguieron al milímetro. Un profesor cesado con 30 años de servicios recibiría 35 ingresos mínimos legales. En 1993, tras comprobar que la referencia de indexación al salario mínimo les hacía perder valor continuamente, la cambiaron a 0,5% de la UIT. Sin esta medida tampoco hubieran salido adelante: fue la que les permitió comenzar su verdadera capitalización.

¿Quién lo autorizó? Alberto Varillas, ministro de Educación de Fujimori. Con lo que se demuestra que todos los gobiernos hicieron concesiones al Sutep. Todos lo reconocieron como un interlocutor, como una realidad.

Cuando Alan García comenzó su gobierno, en el 2006, la Derrama Magisterial ya estaba fuera de todo riesgo. Sin embargo, aún faltaba la última batalla.

El Banco de la Nación se negó a efectuar los descuentos automáticos para la Derrama del sueldo de los maestros. Lo hacía todos los meses, cobrando una comisión, desde que en 1988 lo dispuso la Virgen Mechita. ¿Por qué se plantó? Todos lo adivinaban, y más todavía cuando el banco anunció que empezaría a dar préstamos a los maestros con intereses más bajos que la Derrama Magisterial. En todo caso, la ley no obligaba al banco a descontar. El ministro de Educación, José Antonio Chang, se declaró ajeno a la medida pero, por lo bajo, un sector del gobierno pensaba que Patria Roja recibía su merecido. La tenían demasiado fácil con el Estado recaudándoles los fondos para que jugaran a los grandes empresarios. Carlos Salazar Pasache, ex secretario general del Sutep y a la sazón gerente de la mutual, se encontró con un problema en apariencia insoluble. El primer mes del 2007 no ingresó un centavo. El segundo mes, tampoco. Igual el tercero…

Los gerentes tuvieron su comité de crisis. Los militantes del partido también. En la Derrama Magisterial funciona una célula secreta de Patria Roja que reporta directamente al Comité Central y que adopta decisiones políticas. En principio, estas decisiones no distorsionan los criterios técnicos con los que se maneja la mutual —de lo contrario esta no sería exitosa— ni se imponen a la plana de gerentes. Pero son decisiones políticas. Las toman los miembros de Patria Roja/MNI, que son casi toda la cúpula: el presidente del directorio, Jorge Arteaga; el gerente general, César Reyes; el gerente administrativo, Fernando Pazos; y los otros tres miembros del directorio, los dirigentes del Sutep César Farfán, Orlando Luján y Víctor Paco, que reciben 3.200 soles mensuales por asistir a cuatro reuniones. Hay, además, nueve gerentes de línea que no pertenecen a Patria Roja o al MNI y que son elegidos por concurso, para presentarse al cual, deben tener una maestría en administración de negocios.

Así, con esta “doble dirección”, la Derrama afrontó sus problemas. Nunca le hicieron mella las denuncias por irregularidades que lanzó de cuando en cuando el sector más radical del Sutep, influido por Sendero Luminoso. Hoy no hay ninguna investigación administrativa ni penal en curso por supuestas anomalías en la gestión. La verdadera amenaza vino cuando les cerraron el caño y no pudieron cobrar los aportes.

Apostaron al único camino que les quedaba: que cada maestro autorizara por escrito el descuento de su cuota, en carta personal dirigida al Ministerio de Educación. En el edificio de la mutual en Jesús María, más de cien trabajadores se dedicaron a preparar cada expediente, iniciando un largo proceso que tenía un destino incierto. Al final, ni ellos mismos podían creerlo. Solicitaron el descuento más de 250.000 maestros.

—Era el noventa por ciento de todos los maestros estatales —dice Salazar Pasache, ahora en el retiro—. Ese triunfo valió más que cualquier huelga.

Estos antecedentes permiten otra lectura de la alianza de Susana Villarán con el MNI en las elecciones municipales de Lima. La del cálculo electoral. La candidata apostó a capitalizar no menos de la mitad del voto de los 130.000 docentes de Lima Metropolitana, 26% del magisterio nacional, con influencia en medio millón de familias. Por lo menos un tercio de estos maestros votan por una opción radical. Otro tercio estaría más al centro, como demuestra el sondeo de Chiroque del 2006. Es dable suponer que en este sector, que desarrolla un marcado espíritu de cuerpo, la satanización del Sutep tuvo un efecto contrario.

La posible injerencia del Sutep en la gestión de Fuerza Social fue de lo más discutido en la campaña, pero el tema mismo de la política educativa municipal resultó poco desarrollado por ambas candidatas. Cuando el sector sea descentralizado, el municipio tendrá a su cargo 17,38% de los matriculados en primaria y manejará no menos de 25% del presupuesto nacional de Educación. Cualquiera sea alcaldesa, tendrá que hacer nombramientos, diseñar un proyecto educativo, distribuir los recursos. De acuerdo con encuestas de percepción, 73% de los maestros rechazan la municipalización de la educación básica.

Por una razón o por otra, la alcaldesa terminará negociando con el Sutep. Al mismo tiempo, es seguro que el APRA seguirá sentándose en la misma mesa con la dirigencia de Patria Roja. Hay cierto parecido entre ambos, una química más afín que entre el APRA y otros sectores de la izquierda. “Villarán nos odia, en Patria Roja tengo amigos”, dijo no hace mucho Mauricio Mulder. El 25 de septiembre, Mulder coincidió con el antiguo dirigente del Sutep César Barrera Bazán en el programa Fuenteovejuna de Mario Ghibellini, en CPN Radio. Se saludaron como dos compadres que no se veían hacía mucho tiempo y Mulder, que terminó primero, se quedó en la antesala en vez de marcharse. Ghibellini le preguntó si se le ofrecía algo.

—Voy a esperar al Negro para comernos un cebiche —dijo.

Y se fueron juntos, felices de la vida. Mulder declararía a Perú 21, el 3 de octubre, que si la candidatura de las izquierdas hubiera sido de Patria Roja y no de Villarán, hubiera votado por los comunistas. Sin ir más lejos, no hace mucho el presidente Alan García cenó con la dirigencia de Patria Roja. De acuerdo con una fuente, el plato fuerte fue pato pekinés, pero ello no pudo ser confirmado para esta nota.

Fuente.  PoderPeru

Mejorara tu productividad con el correo electrónico

 

Alguna vez alguien dijo: “Recibo e-mail, por lo tanto existo”. Sin embargo, esta frase cartesiana, llevada al extremo en la oficina puede hacer de nuestra existencia poco productiva. Cada día recibimos y enviamos torrentes de e-mails que nos hacen perder valiosos minutos a ser usados para aumentar la productividad. Esto sin contar las bromas o forwards que nos llegan de amigos y de la familia bajo el subject “No suelo mandar estas cadenas… pero tienen que leer esto”, o el siempre "mal venido" spam. Así que para hacer más eficiente su tiempo, aquí algunas simples recomendaciones tomadas de un buen artículo de internet. Ellos mencionan 20, y pero yo les selecciono 10: 

1. Crea una firma automática. Esto puede parecer algo obvio, pero no siempre se pone en práctica. Allí se ahorrará el tiempo de incluir su nombre y datos cada vez que da “Enviar” en su panel de control. Entre la información básica que se puede incluir (aparte del nombre obviamente) es el nombre de la empresa, número telefónico o de fax. Además puede ser práctica incluir mensajes cortos como “En dos meses nos mudamos de oficina” o los ya típicos mensajes “verdes”. Evitar agregar logos en tu firma, pensamientos, poesías, ya que las imágenes pesan y pueden hacer el correo un poco más lento.    

2. Aprenda a usar los atajos o shortcuts en sus correos. Gmail por ejemplo, utiliza la J y la K para moverse entre mensajes, así como la C para empezar un correo y tab/enter para enviarlo. Esto le permite interactuar con el cliente de mail mucho más rápido. Para los usuarios de este servicio de Googleo aquí un link a la relación de atajos.

3. Programe un tiempo durante el día para ver sus correos. Esto es útil, aunque puede ser de difícil implementación al inicio. Procure no mantener su cliente de correo abierto todo el día, a menos que tenga asuntos urgentes que así lo requieran. Incluso puede ser una mala idea abrir una cuenta de correo cada vez que siente que lo desea pues es exactamente en ese momento en que su productividad decae. En lugar de ello, agende momentos del día para revisar y procesar sus correos. Una posibilidad puede ser ver su correo a las 8am, 1pm, y 5pm y no “picar” entre horas, como una buena dieta. 

4. Mantener su bandeja de entrada (inbox) en “cero” mensajes no leídos.  Nuevamente se trata de un tema de hábitos. Si tiene cientos de mensajes no leídos, esto puede ser un problema, así que quizá lo mejor es programar un día en la semana poco ocupado, sábado o domingo, en el que puede dedicar un par de horas a limpiar su casillero. A partir de allí, manténgala en “0” al final del cada día de trabajo. Así también se creará el hábito de borrar lo no importante y mantener lo que sí lo es.   

5. Escriba correos cortos. Esto es un arte, y como tal requiere de mucha práctica. Cada vez que desee enviar un correo, deténgase un segundo y evalúe si es que puede eliminar palabras o frases innecesarias, incluso párrafos completos. No se preocupe en ir directo al grano, pues la mayoría de persona entiende que el mail es una herramienta, y que esta funciona así. Los peores correos son los “memos” larguísimos a los que hay que dedicar mucho tiempo y concentración. Llegan dentro a un espacio donde hay otros cientos de mensajes, por lo que su extensión aumenta las probabilidades de una lectura y respuesta más tardía. 

6. Titule bien sus correos. El título de su correo es quizá la parte del mensaje más importante. De hecho, un mail con un buen título no debería necesitar ni siquiera ser leído, si nos señimos a las reglas de brevedad en el punto anterior. La recomendación clave es escribir un título descriptivo y relevante. Necesita captar la atención del lector con, por ejemplo, el nombre del proyecto que están trabajando, y luego una buena frase descriptiva del contenido del mismo. 

7. Apague todas las notificaciones automáticas de nuevos mensajes. Elimine las alertas que aparecen cual “pop-up”  en su pantalla, pues, ¿Quién puede resistirse al ting de un nuevo correo? Es como ofrecerle un Snickers a una persona con 2 meses de dieta encima. Con revisarlo en las horas que hemos propuesto debería bastar. No hacerlo es una invitación a distraerse.

8. Borre los mensajes que no necesita. El botón de delete es una de sus mejores herramientas. Borre todos los mensajes que sabe son inútiles de una primera leída, sólo con ver de donde viene, o cuál es el título del mail. Asimismo, borre los mensajes que leyó pero que no necesitan una respuesta o ser archivados para el futuro.

9. Si un mensaje requiere réplica, hágalo de forma inmediata. Si decide pasar al siguiente mensaje pensando que regresará a responderlo más tarde, olvídelo. Lo más probable es que se olvide cuando el resto de obligaciones del día a día ocupen su tiempo y atención. Incluso si es que recuerda el mensaje, lo más probable es que necesite leer el mensaje nuevamente para responder, y esto le hará perder tiempo.

10. Relea todos sus correos antes de enviarlos. Esto es de sentido común, pero a pesar de ello, mucha gente no lo practica. Antes de enviar un correo busque errores de gramática, información faltante, errores ortográficos, documentos que olvidó adjuntar y así. Una vez que oprima “enviar”, no hay vuelta atrás, y si desea reenviar algo para corregirlo, estará perdiendo tiempo.  

Como en similares entregas, lo invitamos a comparta con los lectores sus recomendaciones.

La campaña en la intimidad

 

El principal político de la campaña de Lourdes Flores es un ex comunista que va a misa todos los días. Detrás del pastor Lay y Kuczynski están quienes fueron los apristas más radicales del Cusco. Y Susana Villarán tiene a tecnócratas que trabajaron en el Estado durante la administración de Fujimori. ¿Quién es quién en el nuevo mapa que se ha formado? ¿Hacia dónde quieren llegar?

 

Un enigma del partido de Susana Villarán es qué tipo de izquierdismo es el que se trae. Uno puede preguntarle, por ejemplo, a Miguel Prialé, candidato a concejal en la lista de Fuerza Social (FS), y quien se encargaría de la gestión de las inversiones municipales si ganan los comicios, y responderá:

—Yo no soy de izquierda, y ellos lo saben.

En su blog, Prialé defiende principios liberales para el funcionamiento del mercado, y durante el régimen de Fujimori trabajó en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Allí siguió durante los gobiernos siguientes, y llegó a ser jefe del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP) durante la gestión de Luis Carranza. Ahora es consultor independiente.

Prialé integra el trío de tecnócratas que son el núcleo duro del partido de Villarán. Los tres son economistas, se especializaron en universidades extranjeras y ocuparon cargos relevantes en el Estado. Los otros dos son Gustavo Guerra-García, que organizó el SNIP a finales de los años noventa, y Eduardo Zegarra, investigador de Grade y ex viceministro de Transportes y Comunicaciones. Zegarra es jefe del plan de gobierno municipal; Guerra-García, el organizador de la campaña. En 1990 fundaron con otros jóvenes un partido de aprendices de políticos, el Partido por la Democracia Social (PDS). La mayoría de sus bases acababa de terminar la universidad.Los miembros eran economistas o abogados de la Católica, la de Lima, la del Pacífico, la Unifé. Con ayuda de diversas fuentes, fue posible hacer una lista con por lo menos 15 nombres relevantes de un mismo tipo de personas: economistas o abogados, con especializaciones en los Estados Unidos o Europa, y con aterrizaje, a su regreso al Perú, en la administración pública o en organismos bilaterales. Compartían la visión de una democracia social, capitalismo con un Estado comprometido con los derechos sociales. Cachorros “caviares”, aptos para enlazarse con corrientes democráticas de izquierda.

Algunos cincuentones acompañaron esa experiencia: Francisco Guerra García, Luis Guiulfo, Francisco Sagasti, Jaime Quijandría, Carlos Amat y León, Juan Manuel Cayo. Todos tecnócratas de centroizquierda. Francisco Guerra García, que fue socialcristiano y participó en la experiencia velasquista de los setenta, fue el primer presidente. Una de las razones de peso para elegirlo fue que podía dedicarle tiempo a la organización, pues el resto tenía que seguir estudiando en el exterior o trabajar. Cuando fue elegido, era el mayor en una asamblea de jóvenes de entre 25 y 30 años. 

Al partido se sumaron estudiantes del mismo corte, que organizaron las protestas universitarias contra Fujimori en las postrimerías de su gobierno. Cuando Fujimori cayó, el grupo se orientó hacia alianzas con movimientos regionales. En el 2006, participaron en las elecciones aliados con el Partido Humanista de Yehude Simon. Un año después formaron una nueva organización, el Partido Descentralista Fuerza Social. La novedad era que el PDS se integraba con tres movimientos regionales en el gobierno: Conredes de Junín, Nueva Amazonía de San Martín y el Movimiento Fuerza Social de Cajamarca. Vladimiro Huaroc, de Junín, fue elegido presidente y Susana Villarán, candidata presidencial. Villarán había acompañado al PDS desde sus inicios. Venía, como Chipoco, del movimiento cristiano de izquierda y del Partido Comunista Revolucionario.

 

El nuevo partido decidió postular en Lima a Susana Villarán. Es significativo que el análisis político que hizo FS en un documento oficial, en junio del 2009, dijera que el espacio de centroderecha comenzaba a ser liderado por el APRA, “alentando una oposición que le sea fácil derrotar calificándola de ‘antisistema’”. A continuación, plantea como responsabilidad de FS ocupar la centroizquierda. En sus palabras, “evitar la agenda de polarización del país que quiere llevar a elegir entre Ollanta Humala y Keiko Fujimori”.
Una diferencia importante entre FS y otra parte de la izquierda es que viene apostando por un proyecto propio, con candidatos de sus filas, desde hace más de diez años. En cambio, los otros izquierdistas, con más tradición,  se fueron detrás de caudillos que no representan su proyecto: el ex militar Ollanta Humala y el ex sacerdote Marco Arana. De ellos, Humala es el más afectado a la larga por el crecimiento Villarán. Otra diferencia es que apuestan decididamente a la centroizquierda, con Villarán no cesando de decir que quiere parecerse a Lula y Bachelet.
La pregunta es cómo desean evitar esa polarización llevando a Patria Roja en la lista municipal. A propósito de Patria Roja, cuyo frente de fachada es el Movimiento Nueva Izquierda (MNI), tampoco se fue detrás de Humala o Arana. Prefiere una compañía más centrista y tecnócratica, y por eso la acusan  de disfrazarse, como el Lobo con Caperucita.

Cuando, a finales del 2009, Luis Castañeda decidió que no postularía a la reelección como burgomaestre de Lima, causó zozobra entre los alcaldes distritales de su movimiento. Varios de ellos querían reelegirse y contaban con él como candidato fuerte provincial, como la locomotora que brindara el piso de votos necesario para que ellos consiguieran ganar. Pero Castañeda los plantó sin decir nada, fiel a su estilo poco comunicativo. Cuando lo supieron, les quedaba poco tiempo para buscar su locomotora.

Estos alcaldes habían accedido al cargo por Unidad Nacional, la coalición formada por Solidaridad Nacional y el Partido Popular Cristiano (PPC). La lideresa del PPC, Lourdes Flores, también estaba en la incertidumbre. Si Castañeda renunciaba a la reelección, sus alcaldes quedaban en la estacada. Claro, había un candidato a locomotora, Salvador Heresi, alcalde de San Miguel. El 28 de diciembre Flores dijo públicamente que él debía ser el candidato. Pero Heresi no parecía muy cómodo con el encargo.

Una vez que se supo que Castañeda no correría en Lima, Carlos Chipoco, antiguo miembro del Partido Comunista Revolucionario (PCR), discreto pepecista desde 1995, planteó en la Comisión Política del PPC que Lourdes Flores fuera la candidata. No era el único que opinaba de ese modo, aunque sí el más elocuente. El camino natural de Flores era ser candidata a presidenta en el 2011. Pero Castañeda estaba con más posibilidades en esa senda, donde había otro caminante: el ex presidente Alejandro Toledo. Hasta ahora una de las más fuertes apuestas políticas es que Toledo, viniendo desde atrás, verá el descenso de Castañeda en las preferencias y será, finalmente, el candidato que dirimirá con Keiko Fujimori la segunda vuelta. De todos modos, a comienzos de año Chipoco veía demasiado incierto el panorama para el PPC en el 2011, pues había demasiados competidores del mismo sector político.

—La centroderecha está superpoblada —decía—: Keiko, Toledo, Castañeda, Lourdes. Hay que tomar algo más seguro: la alcaldía de Lima.
La mayoría de parlamentarios del PPC estaban en desacuerdo. Argüían que reducir al ámbito de Lima las aspiraciones de su principal figura los debilitaba demasiado, era como bajar de categoría. El argumento contrario era que ganando la alcaldía, una posibilidad fija porque Lima seguía siendo un bastión del PPC, tendrían mejor poder de negociación para acompañar a un aliado el 2010: Toledo, Castañeda o quien fuera.

Lourdes Flores escuchaba a un lado y a otro, y no tomaba una decisión. Viajó a Taiwán, a meditar, mientras un sector de sus alcaldes ya le estaba tocando las puertas a Álex Kouri, presidente regional del Callao. Entre ellos estaba el mismísimo Salvador Heresi, de quien Lourdes había dicho, antes de su viaje, que ya no sería candidato para Lima.
 Después de decidir su participación en las elecciones municipales, Fuerza Social se dedicó a hacer alianzas hacia la izquierda. Fue un proceso difícil, y primero la hicieron con Patria Roja, que tiene un frente-partido llamado Movimiento Nueva Izquierda (MNI). En el sector, el más fuerte era el MNI. Fuentes de FS entrevistadas para esta nota dijeron que el acuerdo electoral no implica que el Sutep manejará los programas educativos del municipio. Después de declarar inicialmente que el sindicato tendría un rol educativo en su gestión, Susana Villarán aclaró que ella misma lo lideraría. Fuentes de FS dijeron que el programa educativo lo prepararon Manuel Iguíñiz y Gloria Helfer, y que ellos lo operarían. Si Villarán gana las elecciones, el municipio exigirá enérgicamente la transferencia de funciones que le corresponden por ser región metropolitana, y que la gestión actual no ha asumido. Esto implicará nuevas atribuciones en transportes, educación, salud y otros rubros, en los que el liderazgo de un tecnócrata es indispensable y una politización, intolerable. Por ejemplo, en la reorganización del transporte público, que, de acuerdo con los planes de Gustavo Guerra-García, reduciría a la mitad las líneas existentes hoy.
La construcción de alianzas incluyó a un sector del Partido Socialista, cuya dirección apoya a Ollanta Humala, y al movimiento “Lima para Todos”, que agrupa al Partido Comunista y a otros movimientos populares. La dirección del FS está sumamente complacida con el cumplimiento y afabilidad de sus socios del MNI, y no creen que tendrán problemas programáticos con ellos.

—Ellos tiene un discurso popular, pero están convencidos del capitalismo casi tanto como el PPC —dijo un dirigente del FS—. Ellos miran a los comunistas  chinos, no son idiotas. No van a sabotear, creo, un programa de centroizquierda.

 Unas semanas antes de que Lourdes Flores viajara a Taiwán, hubo una cena en la casa de la asesora de imagen pepecista Gaby Chávez, en Surco. Chávez era del grupo de amigos de Álex Kouri desde que estudiaban Derecho en la universidad San Martín. Otro de esa cuerda era Salvador Heresi. En la cena, Flores conversó con unos ocho alcaldes asistentes, tanto del PPC como de Solidaridad Nacional. Ellos tenían una inquietud mayúscula: ¿quién sería la cabeza por Lima?El nombre de Kouri brotó en esa cena varias veces. Heresi, el candidato “natural” del partido, tanto por deseo propio como de la propia Flores, se mostraba desanimado para postular. Mencionaba problemas personales, pero era público que le había bajado la llanta un reportaje televisivo que mostró demasiados bienes inmobiliarios en su poder. Tantos que, de acuerdo con el reportaje, no los podía justificar con sus ingresos.La indagación inmobiliaria la había comenzado, como todo el mundo sabe en el PPC, el congresista por Huánuco Horacio Cánepa. Un sector de dirigentes sospechaban que Heresi tenía un acuerdo bajo la mesa con su amigo de siempre, Kouri, para que finalmente el alcalde del Callao fuera el candidato que el PPC apoyara a la alcaldía de Lima. Trago amargo por donde se le mire, pues Kouri terminó a las malas con el partido, al cual renunció en 1996. De acuerdo con una fuente cercana a Heresi, la noche de la cena en la casa de Gaby Chávez, habiendo ya expresado Heresi su desánimo para postular, Lourdes habría dicho:—¿Y Álex Kouri no querrá postular? Gaby, ¿por qué no se lo preguntas?

En la misma versión, Gaby Chávez, más rápido que corriendo, habría buscado a su amigo Kouri, quien quedó a la expectativa. El hecho es que el 13 de enero Kouri se reunió con un buen grupo de los alcaldes. Gustavo Sierra, de Surquillo, declaró en esa ocasión: “Nos hemos reunido con Luis Castañeda y con Lourdes Flores y ninguno toma una decisión”.Era verdad. Por el lado de Castañeda, Marco Parra pedía paciencia a los burgomaestres, cuando la verdad es que no tenían candidato reemplazante de Castañeda y tampoco se pronunciaban abiertamente por alguien del PPC. En cuanto a Lourdes, luego de preguntar a sus simpatizantes en su Facebook qué pensaban de su candidatura a la alcaldía, no había decidido participar. A lo más, cuando supo que el hombre del Callao se reunía con los suyos, lanzó su célebre veto: con Kouri ni a la esquina, porque tenían “distanciamientos morales”.Esto precipitó la ruptura. En una entrevista periodística, Heresi se declaró decepcionado por su lideresa pues, según dijo, los había autorizado a negociar con Kouri. Al poco tiempo renunció al PPC, y lo mismo hizo una parte de los inquietos alcaldes. Visto en retrospectiva, hicieron un pésimo negocio, aun cuando Kouri no hubiera sido marginado de los comicios por el JNE.—Ellos pensaron que Lourdes no se lanzaría —dijo un dirigente del PPC. En el preciso momento de las renuncias, primeros días de febrero, el IOP de la Universidad Católica vaticinaba un empate entre Flores y Kouri, con 27% cada uno. En esa circunstancia, cuando Flores decide realmente ser candidata, Carlos Chipoco le recomienda la antinomia que caracterizaría la primera parte de su campaña: decencia versus corrupción. Chipoco ya era su principal asesor. Pero ¿cómo había llegado al PPC?Primero fue miembro de un movimiento de estudiantes católicos y luego dirigente del Partido Comunista Revolucionario. En ambos casos coincidió con Susana Villarán. En Washington trabajó en Human Rights Watch y en Guatemala fue uno de los redactores del Informe de la Comisión de la Verdad. Es posible que allí dejara de ser izquierdista porque el trabajo de derechos humanos confronta a los activistas con atrocidades de regímenes de todos los signos. Estuvo en la Escuela de Leyes de Harvard y en la Fletcher School. Cuando volvió a Perú, fue uno de los fundadores del Instituto de Defensa Legal (IDL). En 1997 fue elegido parlamentario en la lista de Unión por el Perú, que postuló fallidamente a Javier Pérez de Cuéllar. De allí, al poco tiempo, se pasó al PPC. Ya tenía diferencias importantes con sus compañeros de bancada, especialmente con Daniel Estrada. Por ejemplo, en el tratamiento a la gran inversión.Ideológicamente estaba cambiando hacia la derecha, de modo que el tránsito hacia un movimiento socialcristiano no era un gran salto. Lo nuevo es que se convirtió en un operador político, una especialidad que tienen muchos de quienes han militado en la izquierda. En la discusión sobre lo que debía hacer el PPC en las elecciones municipales, Chipoco fue el que sustentó, en el congreso de abril pasado, la propuesta de que Lourdes Flores postulara a la alcaldía. Estuvo en contra Javier Bedoya. Luis Bedoya Reyes, sentado atrás, se levantó para apoyar la moción. Fue una clara mayoría. Nadie en la reunión alertó sobre el riesgo de que se perdieran las elecciones en Lima.Chipoco estuvo también entre quienes aconsejaron a Flores no acudir al programa de Jaime Bayly. Esta decisión terminó siendo crucial, porque las continuas críticas de El Francotirador afectaron sensiblemente la campaña. En el PPC hay quienes piensan que si Flores pierde, será en buena medida por Bayly. Los argumentos para no ir son irrelevantes. Se reducen a un mismo argumento: que Lourdes Flores responde inadecuadamente preguntas sobre aspectos íntimos y sexuales, un terreno al que invariablemente Bayly la llevaría. “Esto le cae pésimo a la gente joven”, dijo un consejero.Hasta el cierre de esta nota, y visto que las críticas del periodista continúan, ninguno de ellos considera acertado dar marcha atrás. “Ya es demasiado tarde”, dijo uno. Y otro: “No va a pasar nada. Toledo no fue a Bayly y ganó. Alan no fue a Bayly y ganó. Lourdes no irá a Bayly y ganará”.La crítica más corrosiva en contra de Flores se basa en que defendió a César Cataño, un empresario a quien se acusa de narcotraficante. La verdad es que ella ya ha dicho todo lo que puede decir: que no cree que es narco, que ya no lo defiende, que su dinero no entró a la campaña. Los documentos aportados por la candidata demuestran niveles de ingresos razonables por honorarios profesionales. Sin embargo, la sombra de esa relación la persigue en la campaña. Con el retiro de Álex Kouri de la carrera electoral, Lourdes Flores ha encontrado ocasión para pasar nuevamente a la ofensiva, apuntando al flanco débil que ofrece Susana Villarán con su asociación con Patria Roja. El asesor Chipoco piensa que la última ofensiva será concluyente, y no son pocos los que lo han escuchado decir: —Le hemos dado donde más le duele: en el sector A y B quí la estaba apoyando. Yo creo que ya detuvimos su crecimiento.
Para Lourdes Flores, la lucha edil es de vida o muerte, porque una derrota debilita su poder de negociación ante el presidenciable Castañeda en la confección de las listas parlamentarias. El hijo del alcalde, Luis Castañeda Pardo, está en prenda en la lista de Flores, como candidato a concejal. Si ella ganara, el razonamiento de Chipoco se cumpliría: el PPC tendría una respetable representación, del brazo de quien competiría con Keiko Fujimori —como se dan las cosas hasta ahora— en la segunda vuelta. El posicionamiento vale también para la eventualidad de que Toledo repunte, desplazando a Castañeda. De hecho, pensando en sí mismo es que Toledo se desmarcó a fines de agosto, retirándole el apoyo con exclusividad a Flores. Y eso que, al igual que Castañeda, Toledo puso gente en la lista de Unidad Nacional. De acuerdo con una fuente del PPC, Toledo personalmente dio los nombres que debían ser incluidos en la lista: la ex procuradora Pilar Freitas, la ex prefecta de Lima Elizabeth Querol y el hijo de la ex ministra de la Mujer, André Morales.

Lourdes Flores se reunió con el ex presidente a comienzos de mes. Toledo acababa de retirarle el apoyo luego de conocer que Susana Villarán subía en las encuestas. Flores le escuchó con toda claridad decir que él (Toledo) quería apoyar a las dos. Deseaba, dijo, jugar como centro izquierdo y como centro derecho.

Si Toledo subiera en las encuestas, en desmedro de Castañeda o a raíz de la caída de este, en efecto necesitaría de los votos de Unidad Nacional y del sector de la izquierda interesado en cortarle el paso a Keiko Fujimori. La conexión está clara por el lado de la derecha, pero no hacia la izquierda. Fue de lo más interesante preguntar, para esta nota, a dirigentes de Fuerza Social, si podrían hacer un pacto de gobierno con Alejandro Toledo.

—La respuesta es sí, pero posiblemente esto nos separaría del sector radical de la izquierda que hoy nos acompaña.

Pese a que la conformación del conglomerado que hoy acompaña a Villarán en las elecciones municipales fue una alianza muy trabajada, no fue difícil en términos de programa. Sencillamente porque los objetivos de un gobierno municipal son más fáciles de consensuar entre posiciones ideológicas distintas. Pero, puestos a concordar en un plan de gobierno nacional, es más que posible que no haya acuerdos. El discurso del sector izquierdista aglutinado en torno a Ollanta Humala tendría un énfasis antiinversor, con la mira puesta en el auditorio del sur andino. Para ellos, el principal problema serán las sobreganancias de las mineras y cómo recortarlas. El de Fuerza Social sería mucho más amable con el capital.

Lo anterior también vale para Tierra y Libertad. En una mesa redonda organizada por el MNI, el representante del movimiento de Marco Arana, el economista Pedro Francke, presentó las cifras que reflejan el gran problema nacional: S/.22.000 millones de ganancias obtenidas por las empresas transnacionales en el último año. A continuación explicó lo que el pueblo podía consumir con esa cantidad. Un discurso de gran efecto, en la tradición de Los dueños del Perú, el famoso libro de Carlos Malpica.

Francke dijo luego que lo bueno de la unidad lograda por la izquierda en el ámbito municipal consistía en que era hecha sobre principios: es decir, qué querían hacer. Y sostuvo que ellos podían estar con todos los que no quisieran el actual modelo neoliberal. Con los que siguen el modelo, no.

—Esto significa —dijo— que nosotros no podemos estar con Keiko Fujimori, ni con Lourdes Flores, ni con Kuczynski, ni con Toledo…

Preguntado al respecto, otro dirigente de Fuerza Social dijo:

—Nosotros sí podríamos trabajar con Toledo. Varios ya lo hemos hecho. Es muy difícil hablar de eso ahora porque las alianzas municipales son para otra cosa. Pero no bien acaben las municipales nos vamos a topar con ese problema, y tendremos que hacer definiciones.
 Los compañeros cusqueños

Una de las novedades de la campaña es la participación de radicales ex apristas cusqueños en la campaña del pastor Lay. Son aliados políticos de Pedro Pablo Kuczynski, quien los convenció con sus propuestas sobre el agua. Su foco es el sector popular.

Así como hay ex izquierdistas en todos los sectores, igual ocurre con los ex apristas. Es el caso de Tino Santander y Melquíades Monzón, ex dirigentes de la Juventud Aprista del Cusco. Son los aliados políticos “populares” de Pedro Pablo Kuczynski. Con ellos recibió a la delegación del pastor Humberto Lay, el jefe de Renovación Nacional, cuando acordaron asociarse para las elecciones municipales y políticas.

En el primer gobierno de Alan García, Monzón y Santander organizaron el congreso juvenil partidario que no pudieron llamar “Luis de la Puente Uceda”, pues perdieron por un voto. En Ayacucho, antes de la llegada de Alan García al Congreso, llevaban carteles que decían “Afuera los amigos”, en alusión a Los Doce Apóstoles, el grupo de empresarios con los que gobernaba. Ambos dejaron el APRA. Monzón fue activista contra el régimen de Fujimori en Foro Democrático, y Santander se dedicó a los negocios.
Luego de la caída de Alberto Fujimori, Monzón formó el partido político Acción Democrática con Alberto Borea, Alberto Franco, Walter Cuestas y Ángel Delgado, entre otros. Transcurría el gobierno de Alejandro Toledo. Comenzaron briosamente, recorriendo todos los pueblos de Huancavelica, hasta que Borea, presidente del partido, fue nombrado embajador en la OEA. Ángel Delgado, secretario general, pasó también a trabajar con el gobierno. No hubo reemplazos y el partido se extinguió.

Por su parte, Santander formó un movimiento radical, Kausachum Cusco, con lo más intolerante del medio cusqueño. Su símbolo era un Túpac Amaru. En esas estaba cuando vio a Kuczynski por la televisión. Pronunciaba un discurso sobre la importancia garantizar el abastecimiento del agua a las poblaciones pobres. Y se dijo que eso interesaba a los campesinos de la región. Pensaba que Kuczynski podía ayudar a Kausachum Cusco con ideas y asesoría. Terminó siendo al revés.

Santander pidió cita con Kuczynski, y, ante su sorpresa, recibió hora y fecha. Llevó con engaños a Monzón, para quien el ex Primer Ministro de Toledo era demasiado derechista.

Cuando Kuczynski les explicó lo que pensaba y su plan político (en resumen: que solo haya 10% de pobres en el 2020), Monzón le dijo a Santander:

—Este es más de izquierda que los que vienen hablando en nombre de ella.

Y así comenzó todo. Monzón desplegó su reconocida capacidad de movilización, adiestrada en el APRA y puesta de manifiesto en el Foro Democrático. Por entonces, Kuczynski estaba aliado con la Coordinadora de Independientes, de Drago Kisic, que era manejada por Gonzalo Aguirre, con quien nunca se llevaron bien. Aguirre tenía otra idea para el lanzamiento de Kuczynski: que tecnócratas, gente que supiera gobernar, lo lanzaran. Nada de comunidades, clubes de madres, sindicatos, los grupos que planteaban Monzón y Santander.Cuando Humberto Lay les preguntó si lo apoyarían para la alcaldía de Lima, le respondieron afirmativamente de inmediato. Los de la Coordinadora de Independientes dejaron la alianza. Melquíades Monzón empezó a trabar contacto con todos los gremios de emprendedores pobres, al mismo tiempo que Lay ponía a funcionar su maquinaria evangélica.
La extraña alianza espera dar un mitin sorpresa en Lima al final de la campaña. Al mismo tiempo, Melquíades Monzón visita a bases y dirigentes apristas. Desea convencerlos de que votar por Lay es mejor que hacerlo por Lourdes Flores. Saben que al militante aprista le costará votar por el PPC.
  Propuestas: los puntos fuertes y débilesPara muchos, los comentaristas del primer debate televisado entre los principales candidatos a la Municipalidad de Lima estuvieron mejor que los protagonistas. Aquí explican lo que le falta a las propuestas y lo que se debería hacer. [1] Seguridad Dardo López-Dolz, experto Crítica:
Todas las propuestas me parecen incompletas. Están llenas de emociones y buenas intenciones pero por lo demás ninguna me parece viable ni factible. Se trata de promesas que la Municipalidad de Lima no tiene capacidad real de cumplir. Son muy generales. No sé si es que pecan de ingenuos o es que están prometiendo sabiendo que no van a poder cumplir. La Policía Metropolitana que sugiere Villarán no es factible, eso funciona en Nueva York, en San Francisco, pero acá no. Acá lo único real y cierto es que la policía depende de la Séptima Región, y el alcalde no manda ahí para nada. El alcalde no tiene mando sobre la Policía Nacional del Perú (PNP), para bien o para mal pero eso es así. Los Comités de Seguridad que preside el alcalde y de los que habla Lourdes tampoco funcionan, eso es un saludo a la bandera, están inoperativos y así continuarán porque están mal concebidos. No quiere decir que yo esté en desacuerdo con que el trabajo debe hacerse de manera coordinada entre todos los sectores (PNP, Poder Judicial, Municipio, vecinos), pero no es lo más importante; es decir, con eso no se soluciona el problema. El plan de seguridad para Lima lo dicta el Gobierno Central y lo ejecuta la PNP, así es. Lo que debe pasar es que la MML colabore con la PNP para ayudar en esta tarea.

Qué hacer:Concretamente la Municipalidad de Lima podría dotar a la PNP de recursos con fondos propios y con la cooperación internacional. Por ejemplo, poner una central de cámaras de vigilancia, administrada por la municipalidad. Los que reportarían no son policías sino personal de la municipalidad. Y allí, el alcalde es el que manda, él pone al personal idóneo para eso y coordina con la PNP, la abastece de información, una buena forma de colaboración. Podría comprar radios con sistema de troncales encriptadas y dárselas a la PNP. O que, por ejemplo, los autos de la policía sean manejados por choferes de la municipalidad, así no se emplea personal policial que no hay. Sería bueno comprarle a la PNP equipos de protección, chalecos antibalas, financiar su entrenamiento en investigación criminal, técnicas para combatir el crimen, etc. 
[2] Transporte público
Edwin Derteano, director gerente de Autoland Crítica:
Lamento decir que ninguno de los candidatos ha enfocado el problema del transporte público con una buena propuesta. Todos han ofrecido hacer un metro, construir corredores viales y puras ilusiones. Lamentablemente en este tema no basta con tener buenas intenciones. Se debe presionar a los candidatos para que nos digan realmente cómo enfrentarán este grave problema. Un problema que se traduce en lo siguiente: en Lima necesitamos 10.000 unidades de transporte público, me refiero a buses. Y lo que hay son 29.000 unidades: 4.000 buses, 11.000 “custers” y 14.000 “combis”. Es un sistema cruel que no genera ganancia para nadie, pues significa que tenemos una pésima calidad del servicio y una congestión tremenda. Y esto ha derivado en que la otra opción sean los taxis: la cifra oficial los cuenta como 220.000, pero en la realidad son muchos más.
Nadie ha dicho, por lo menos en el debate y en lo que yo he visto de las propuestas, “este es el problema y así lo vamos a afrontar”. Tampoco quién será la persona que colocarán en la gerencia de transportes, que deberá [empezar a] trabajar al día siguiente del nombramiento del nuevo alcalde. Mi preocupación, y lo digo porque ha venido pasando con las otras gestiones, es que nombren a un profesional, sí, pero no en la materia. Entonces termina rodeándose de abogados que al final le aconsejan que no haga nada para no meterse en ningún problema. Y entonces, cuando esta persona inexperta debe enfrentarse a los gremios de transportistas, estos se la comen viva amenazándola con paros y huelgas.

Qué hacer:Acá la cosa es muy simple: en Lima sobran 20.000 unidades y hay que sacarlas de las calles. ¿Cómo? Con un gerente experto en la materia y con un equipo de técnicos que ejecute el plan vial para la ciudad, un plan que debe eliminar las unidades que sobran, construir corredores viales y nuevas vías, y ordenar el parque automotor. Y el transporte público debe ser con buses, no combis ni otras unidades pequeñas. Buses con sistemas modernos de cobro de pasajes para que el costo laboral sea solo de choferes, ya no cobradores ni menos jaladores.
[3] Transporte público
Jorge Ruiz de Somocurcio, arquitecto urbanista y ex regidor municipal Crítica:
Primero debo decir que los candidatos no tienen una visión integral de la ciudad. Hablan de problemas específicos y algunos plantean soluciones interesantes, pero todos están dispersos, no veo un programa integral.

Susana Villarán: su propuesta es muy “verbática”. Sembrar árboles y hacer bosques en la periferia de Lima para dar más trabajo no tiene ninguna factibilidad. ¿Cómo se financia? Me parece inviable. Además, no es un proyecto claro ni de corto plazo. Esto podría resultar en 20 años; y eso, no necesariamente. Otra cosa es plantear un cinturón ecológico, pero arborizar la ciudad no tiene sustento.

Humberto Lay: me parece interesante su visión de arquitecto y planificador, haber dejado la puerta abierta a trabajar en el sur, Lurín, San Bartolo, para crear ciudades complementarias. Es decir, oportunidades de vivienda que ofrezcan parques industriales, centros de producción, universidad, postas médicas, salud, educación, servicios. Que los limeños que viven allí no tengan que cruzar toda la ciudad para tener estudiar, atenderse en un médico, comprar sus alimentos, trabajar, etc. Esa es la diferencia con lo que plantea el Ministerio de Vivienda, que cuando habla de construir en San Bartolo o Ancón habla de “ciudades dormitorio”. Una política de vivienda municipal está orientada más bien al modelo de ciudades complementarias y Lay dejó esa puerta abierta, eso suena interesante. Ahora, ojo, hay que cuidar el valle de Lurín. Entonces se debe especificar que se trata de las zonas eriazas de Lurín y otras partes del sur. También desea reactivar el Instituto Metropolitano de Planificación; eso es bueno, porque ahora no tiene ni capacidad ni relevancia. El asunto es cómo reflotarlo, eso habría que verlo.Lourdes Flores: fue la más interesante, pues fue la única que propuso una política municipal de vivienda concreta y detallada. Expandir la ciudad pero de manera ordenada. Me pareció que ella es consciente de que Lima es una ciudad netamente informal, y entonces la única forma de hacerle frente a esto es usarlo a tu favor. Ella plantea un plan de vivienda integral de la mano de servicios básicos, y lo plantea de forma descentralizada. Qué hacer:Si bien Lima es una ciudad metrópoli, también es un lugar con varias ciudades dentro que deben tener su propia planificación, pero que esté articulada con toda la ciudad. Pienso que Lima se debe pensar como una metrópoli descentralizada, independiente del centro, compuesta por subregiones urbanas —en Norte, Sur y Este— articuladas e interconectadas con un sistema de transporte eficiente. Respecto a la vivienda, Lima es una ciudad que se ha consolidado verticalmente, y eso está bien, pero debe estar acompañado de un plan de zonificación para que esta verticalidad no sea incompatible con los espacios públicos, y que sea planificado con todo lo que conlleva este crecimiento: mejores servicios, agua, desagüe, basura, estacionamiento, etc. Y en cuanto a la periferia, se debe trabajar con un subsidio del Gobierno Central para que ese crecimiento cuente al menos con servicios básicos y la gente viva dignamente. Las ciudades complementarias en los alrededores de Lima son un proyecto que se debe llevar a cabo. Si crecemos hacia los extremos de la ciudad, debemos hacerlo eficazmente, con ciudades dentro de la gran Lima que cuenten con todo alrededor: educación, salud, empleo, etc.

[4] Medio ambiente Anna Zucchetti, directora de GEA
Crítica:

Susana Villarán: pienso que tiene la propuesta más sólida y viable, sobre todo porque toda su política, todo su plan de gobierno, tiene un componente con visión ambiental. Yo he calificado las propuestas de los candidatos de 0 (mala) a 5 (excelente). A Susana le doy un 4, porque tiene una agenda ambiental urbana y también para el ciudadano. Tiene un enfoque ambiental para afrontar el tema del transporte y la contaminación del aire, que no solo se queda en lo tecnocrático sino que abarca varios temas como el desarrollo urbano, la capacitación de los taxistas, el empleo sostenible pero respetando el medio ambiente. Es decir, no se queda en la propuesta de “hacer un metro”, sino que piensa en la calidad de vida, el derecho digno al trabajo, todo ello con el componente ambiental. Otra cosa que me gusta de su propuesta es la importancia que le da al espacio público, la importancia de los parques, que los ciudadanos caminen, se movilicen en bicicleta; eso es interesante porque además es cambiarle el modo de pensar a la gente, que es lo que se debe hacer en una política que incluya el tema del medio ambiente. Creo que es un poco soñadora su propuesta de arborizar la ciudad, porque primero debemos ver qué árboles tenemos y dónde ponerlos, no tenemos un censo de áreas verdes; pero bueno, todos pecamos de exceso de entusiasmo.

Humberto Lay: a Lay le pongo un 3, me gusta que pone énfasis en implementar herramientas de planificación y zonificación. Además, fue claro en poner en marcha el Instituto Metropolitano de Planificación. Habló de forestar 500 hectáreas de laderas, y sí creo que es posible (la del Rímac, por ejemplo), pero ahí el tema es la viabilidad. Tierra y agua residual tenemos, el problema es el tema económico, cómo se financia algo así. Pero en todo caso suena interesante y posible esa idea. En el tema del agua me parece que es el que propone cosas más concretas: trabajar el tema del Mantaro y cambiar todo el sistema de tuberías para evitar la pérdida de agua. No me gusta su idea de que la ciudad deba expandirse horizontalmente, creo que eso no es bueno para el medio ambiente, pienso que debe hacerse de forma vertical, pero planificando todo lo relacionado con servicios, recojo de basura, reciclado, etc.

Lourdes Flores: a ella la pongo en la mitad, le doy un 3,5. Es muy prolija en sus propuestas, está llena de ideas pero todas muy generales. Pone énfasis en una nueva visión de ciudad, en actualizar la zonificación, y eso es positivo. No le da mucha importancia al tema del espacio público; eso no me gusta, más bien es un tema que trata de forma dispersa; habla de parques, de áreas verdes, pero de manera muy genérica. En el tema de transporte, por ejemplo, propone cosas muy concretas, soluciones técnicas; sin embargo, no incorpora el tema del espacio público, falta el componente de desarrollo sostenible que englobe medio ambiente, calidad de vida, espacio público.

Qué hacer:
Dos políticas fundamentales, en suelo y agua. En el tema del suelo, gestionar su uso organizando el espacio público. Una ciudad no es solo sus viviendas, sus vías y sus servicios, es también poder caminar, disfrutar de los parques, respirar aire limpio, montar bicicleta. Eso es calidad de vida con respeto al medio ambiente. Y sobre el agua, somos una ciudad seca y tenemos un problema serio con eso, porque además hay mucha gente que no cuenta con el servicio de agua y eso es terrible. Por eso se debe pensar bien en el uso del agua, ser conscientes de la escasez y determinar la mejor forma de cuidarla.


Fuente: Poder Peru

El Jefe Mandril

 

Si su lugar de trabajo se parece a mucho de estos días de incertidumbre, donde todos los ojos están puestos en jefe. Las cifras están bajas, el equipo de alta dirección está reunido y el cambio se siente en el aire. Todos estudian cada movimiento y palabra de su supervisor en busca de claves del peligro que viene.

Resulta que esto no es solamente una respuesta racional frente a la incertidumbre; está en nuestra biología humana.

Estudios sobre  monos  muestran que cuando están amenazados, los subordinados miran obsesivamente hacia el líder del grupo, buscando señales de cómo responder. En efecto, como lo ha informado el antropólogo Lionel Tiger, incluso en periodos de relativa calma, los mandriles miran a su macho dominante dos o tres veces por minuto.

El macho dominante, por cierto, no mira de vuelta. Notando este desequilibrio, el biólogo Michael R.A. Chance concluyó que la gran clave de una jerarquía de un grupo social es su “estructura de atención”. ¿Quiere saber quién está en la cima y quién está más abajo? Tome nota de quién presta atención a quién.

Mas allá se observa la necesidad del subordinado de vigilar al jefe cada 20 segundos, pero permanece el fenómeno básico de que los subordinados en una organización estudian el comportamiento de los jefes más de cerca de lo que los jefes estudian a sus subordinados. Bob Sutton de Stanford University, quien está escribiendo un libro sobre los jefes malos y cómo no ser uno de ellos, dijo que ésta es la clave para entender por qué los jefes decepcionan tan frecuentemente, y por qué es casi imposible que ellos no decepcionen a sus subordinados durante una recesión.

La tendencia natural del jefe de ser distraído da la impresión de una insensibilidad brutal justo cuando las personas se están sintiendo vulnerables. Y, con la sensación de peligro en el aire causando que todos miren al jefe incluso más de cerca que antes, ningún movimiento irreflexivo pasa inadvertido.

Al escuchar esto, se me ocurrió que quizás deberíamos ser un poco más tolerantes con los jefes de lo que acostumbramos a ser. Pero Sutton no quiere dejarlos escapar sin pagar las consecuencias. En “Cómo ser un buen jefe cuando la economía va mal” de la edición de junio de HBR, el autor insta a los ejecutivos a ser más conscientes respecto del escrutinio del cual son objeto y de su propia ignorancia del estado de ánimo de su gente, y a esforzarse por contrarrestar esas tendencias.

Especialmente en tiempos problemáticos, dice, usted debe darse cuenta de que su gente lo está mirando, y debe saber qué buscan: mayor certeza sobre los acontecimientos, mayor entendimiento de lo que está pasando, mayor control sobre los resultados y mayor compasión. Brinde esto y descubrirá que puede devolver todas las miradas ansiosas al mirar a su gente a los ojos.

En otras palabras, no se comporte como un mandril!. 

 

Patricia Teullet: Recuerdos de un Mundial

 

 Patricia Teullet

Bueno, queda claro que el Mundial no es (solo) cosa de fútbol: el de viajes, de seguimiento de resultados, distracción, de dinero, de capitalización política (o deterioro), de ‘epidemias’ sospechosas coincidentes con algún partido, de negocios, de reuniones Mundial es cosa de apuestas, de discusiones apasionadas, de, de noticias de primera plana, de celebraciones, de lágrimas, de economía, de comentaristas deportivos…

Y aquí la primera reflexión: ¿cuál es la prueba de selección para ser comentarista deportivo? Imagino algo así: “Utilizando la mayor cantidad de tiempo, describa usted la jugada anterior” (que ha tomado tres segundos). Seguramente se da puntaje adicional por el uso de términos estrafalarios. Como diría Roberto Abusada: ‘se trata de maximizar el número de palabras por unidad de idea’. Felizmente existe la opción ‘Mute’en el televisor.

La segunda reflexión está relacionada con lo económico. En un excelente artículo “¿Ganar un Mundial puede impulsar el crecimiento económico?”, David Tuesta analiza la hipótesis, presentando los argumentos y evidencias a favor y en contra. Por supuesto, existen razones para corroborar o denegar la hipótesis. Una variante que podemos agregar es el efecto que existe sobre la economía, no del país ganador, sino del país sede del Mundial (que parece tener mejores opciones de crecer).

En lo que se refiere al Perú, somos afortunados de poder basar nuestro crecimiento en la minería, agricultura, pesca o construcción, y no depender para ello de nuestra selección de fútbol. Frente a este comentario, con humor, Tuesta responde que podemos apuntar a 2114 al Mundial en Marte. Eso es lo que se llama una visión de largo plazo y verdaderamente descentralizada… y dolorosamente realista.

Faltaron jugadas que pusieran al público al filo de sus asientos, faltaron goles. Algo similar sucede a veces con la economía: un buen manejo económico y técnico puede tardar en producir resultados impactantes sobre el crecimiento, la reducción de la pobreza y el bienestar. Y, aun así, hay que insistir: finalmente los goles llegan.

Un asunto adicional relativo a la parte de los economistas: el viernes 2 de julio (tomada de Reuters) apareció esta noticia en la contracarátula de Gestión: “Los economistas ahora ven campeón a Brasil”. Ese mismo día Brasil perdía frente a Holanda. Eso nos demuestra claramente que los economistas no solo se equivocan en sus proyecciones de tipo de cambio o crecimiento del PIB. También se equivocan en sus pronósticos de fútbol.

¿Qué otras reflexiones puede despertar un Mundial? Pues que las ‘estrellas’ no bastan. Muchos coinciden en que Argentina era probablemente el equipo con más estrellas. Y se esperaba que brillara. En este Mundial, el equipo de las estrellas fue pública y globalmente humillado con una goleada. En un esfuerzo de equipo, no bastan las figuras rutilantes si no son capaces de armonizarse para lograr su objetivo. El líder es fundamental, y lo mismo se aplica al entrenador de un equipo de fútbol que al gerente de una organización o al presidente de la República. Recordemos esto en las elecciones.

La gran mayoría de peruanos se alegró cuando Uruguay clasificó frente a Ghana. He evitado decir ‘Uruguay derrotó a Ghana’. Si no hubiera habido una mano prohibida para evitarlo, ese gol hubiese entrado y Ghana hubiera vencido. Es cierto que la acción ilegal tuvo su castigo: penal y expulsión. Pero aquel que cometió la falta se fue en hombros y logró su objetivo. Resulta difícil extraer una lección de allí: “¿El fin justifica los medios?” “¿Si estás dispuesto a asumir tu castigo puedes cometer un acto ilegal la guerra y en el amor todo vale (y en el fútbol también)?” ¿Cómo trasladamos esto al mundo profesional o a la vida cotidiana?

Jugadas dudosas (en el mejor de los casos), penales evidentes y no cobrados, expulsiones injustificadas, goles clarísimos anulados…, todo fácilmente evitable con el uso de la tecnología. Pero la FIFA perdería su capacidad de ‘manipulación’. Junto con normas complejas, la falta de transparencia es una excelente cobertura para la corrupción.

En la final del Mundial, lo único que despertaba pasiones eran las intervenciones del árbitro. Faltaron jugadas que pusieran al público al filo de sus asientos, faltaron goles. Algo similar sucede a veces con la economía: un buen manejo económico y técnico puede tardar en producir resultados impactantes sobre el crecimiento, la reducción de la pobreza y el bienestar. Y, aun así, hay que insistir: finalmente los goles llegan. En el Perú los vemos ya en cifras de crecimiento, inversión y empleo. No permitamos un cambio en la estrategia. Como dijimos: nuestro crecimiento no se puede basar en los resultados de fútbol. Tenemos que crecer con otros esfuerzos.

 

Patricia Teullet es economista de la Universidad del Pacífico. Ha sido responsable del manejo del mayor programa de nutrición infantil en el Perú. Asimismo, ha sido viceministra de Economía, en el ministerio de Economía y Finanzas, y viceministra de Desarrollo Social en el Ministerio de la Presidencia de Perú.